Castillo de Alconétar.
Fortaleza templaria sumergida en el Tajo – Cáceres

Grabado del puente romano y el castillo templario

Grabado antiguo Castillo de Alconétar

El río Tajo guarda secretos en su fondo, pero ninguno tan fascinante como las torres que emergen del agua cuando el nivel desciende. Bajo las aguas del embalse de Alcántara, en la provincia de Cáceres, yace la fortaleza de Alconétar —popularmente conocida como el Castillo de Floripes.

No hace falta ser historiador para sentir un escalofrío al contemplar esta mole de piedra semihundida. No estamos ante la típica ruina de cima de montaña; Alconétar es un fantasma de piedra que aparece y desaparece según el capricho de las estaciones y de la sequía.

Antes de que la ingeniería moderna del siglo XX decidiera inundar el valle para construir una presa, esta fortaleza vigilaba uno de los puntos más estratégicos de la Península Ibérica: el paso sobre el río Tajo en la célebre Vía de la Plata. Por sus adarves pasaron legionarios romanos, ejércitos musulmanes y, muy especialmente, los caballeros de la Orden del Temple, quienes convirtieron esta torre en un bastión infranqueable para defender la frontera castellano-leonesa.

Entre el misterio de los caballeros templarios, leyendas de romances prohibidos y la huella de la España sumergida, el Castillo de Alconétar nos ofrece una de las estampas más surrealistas y magnéticas del patrimonio extremeño.


Índice de Contenido


De aduana romana a fortaleza musulmana: el origen de Alconétar

Castillo Templario de Alconétar sumergido en la aguas

Mucho antes de que los caballeros de la cruz roja pisaran estas tierras, el lugar donde se alza Alconétar ya era uno de los puntos más cotizados del mapa peninsular. La razón era bien sencilla: quien controlaba Alconétar, controlaba el paso sobre el caudaloso río Tajo.

En época romana, por este enclave transcurría la arteria más importante del occidente hispano: la Vía de la Plata. Para salvar el río, los romanos construyeron un imponente puente de piedra y levantaron una mansio (una estación de descanso y control) llamada Turmulus.

Con la llegada de los musulmanes, el enclave no perdió ni un ápice de valor. Los andalusíes fortificaron la zona para asegurar el paso Fluvial y rebautizaron el lugar como Al-Qantarat (que significa, literalmente, «El Puente»). Durante siglos, esta aduana fluvial se convirtió en un nudo estratégico donde se cobraban peajes, se comerciaba y, sobre todo, se libraron feroces batallas en la convulsa frontera entre cristianos y musulmanes.

Puente romano de Alconétar

Puente romano de Alconétar

La era de los caballeros: la encomienda templaria

Llegamos al siglo XII. La Reconquista avanzaba hacia el sur y los reyes cristianos necesitaban desesperadamente asegurar las zonas recién conquistadas. El rey Fernando II de León, tras arrebatar la plaza a los musulmanes, comprendió que no bastaba con tomar el castillo: había que mantenerlo a toda costa.

¿A quién recurrir para defender el lugar más peligroso de la frontera? A los mejores guerreros de la época: la Orden del Temple.

En 1167, Fernando II cedió Alconétar a los monjes-soldado templarios. Los caballeros transformaron el viejo asentamiento en la sede de una importante Encomienda Templaria, reformando la fortaleza y convirtiendo la enorme Torre del Homenaje en un baluarte casi inexpugnable.

Durante su dominio, los templarios no solo actuaron como guardianes de elite; también gestionaron el lucrativo "pontazgo" (el impuesto por cruzar el puente) y protegieron a los peregrinos que recorrían la Vía de la Plata hacia Santiago de Compostela. Sin embargo, la calma duró poco: en 1196, el califa almohade Abu Yaqub Yusuf II lanzó una devastadora ofensiva, recuperando el castillo tras un sangriento asedio que puso a prueba la tenacidad de la orden. No sería hasta años más tarde cuando volvería definitivamente a manos cristianas, integrándose con el tiempo en los dominios de la Orden de Alcántara tras la disolución del Temple.


Pedro Arias: El hombre tras la encomienda templaria

Armas Templaria

Si hay un nombre propio que destaca en la época dorada del castillo bajo la cruz patada, ese es el de Pedro Arias (Petrus Ariis).

Como Maestre de la Orden del Temple en los reinos de León y Castilla, Pedro Arias fue la mano derecha en el terreno a la que el rey Fernando II de León acudió en 1167. No era una encomienda cualquiera: el monarca castellano-leonés le entregaba las llaves de un enclave convulso, codiciado y sangriento, con la misión de convertir una simple posición de paso en un baluarte inexpugnable.

Bajo la dirección diplomática y militar de Pedro Arias se formalizó el acta de cesión y se articuló la Encomienda de Alconétar. El maestre no solo organizó la llegada y el despliegue de los monjes-soldado, sino que diseñó la estrategia de control sobre el río Tajo, transformando la torre en el centro neurálgico del cobro de peajes (el codiciado pontazgo) y asegurando el tránsito de peregrinos y tropas por la Vía de la Plata.


🌸 La Leyenda del Castillo de Floripes: Amor, Gigantes y Traición

Justo cuando la influencia templaria comenzaba a forjar el mito del castillo, las historias populares empezaron a entrelazar la realidad de las cruzadas con la fantasía medieval. Fue en esta época cuando la fortaleza pasó a ser conocida popularmente por los vecinos de la comarca con un nombre que ha perdurado hasta hoy: el Castillo de Floripes. 🌺

La tradición oral vinculó el enclave con la célebre materia de Francia y los cantares de gesta carolingios. Según cuenta la leyenda, el castillo estuvo bajo el dominio de Fierabrás, un colosal gigante sarraceno de fuerza descomunal e hijo del rey musulmán Amiramunt. Fierabrás no solo infundía terror en toda la Vega del Tajo por su ferocidad, sino que custodiaba dentro de la fortaleza valiosas reliquias de la Pasión de Cristo traídas directamente de Jerusalén. 🌸

En el mismo castillo vivía su hermana, la bellísima princesa musulmana Floripes. 💐

Durante una cruenta incursión de los Doce Pares de Francia —la guardia de élite del emperador Carlomagno—, el noble caballero Guy de Borgoña fue apresado y encadenado en las mazmorras de la torre. Al contemplar al prisionero, Floripes quedó enamorada al instante. Movida por la pasión, la princesa decidió traicionar a su propia estirpe: consiguió las llaves de los calabozos, liberó a Guy de Borgoña y a sus compañeros, y les proporcionó armas para hacerse con el control de la torre principal. 🌸

Al descubrir la traición, el gigante Fierabrás montó en cólera y puso sitio a su propia fortaleza para aplastar a los caballeros franceses. El asedio fue feroz, pero cuando la resistencia capitulaba, el propio Carlomagno cruzó el río Tajo con su ejército y derrotó a Fierabrás en un combate memorable. 🌺

Hoy en día, cuando el nivel del embalse baja y la niebla rodea la imponente Torre del Homenaje, los lugareños dicen que el fantasma de la princesa Floripes aún camina sobre los adarves sumergidos, esperando eternamente el regreso de su caballero francés. 🌸


La gran inundación de 1969: el nacimiento de la Atlantis extremeña

embalse de Alcántara

Durante casi dos milenios, el conjunto monumental de Alconétar resistió a ejércitos, asedios y al paso del tiempo. Sin embargo, su destino final no lo decidió una batalla, sino la ingeniería del siglo XX.

En 1969, la construcción del imponente embalse de Alcántara —que en su momento fue el mayor pantano de Europa occidental— cambió la geografía de la zona para siempre. El embalsamiento de las aguas del río Tajo anegó por completo la vega y sepultó bajo metros de agua el castillo, las ruinas de la antigua villa y el histórico puente.

La pérdida inminente de semejante patrimonio obligó a una operación de rescate arqueológico a contrarreloj:

  • El rescate piedra a piedra del Puente Romano: El célebre puente de Alconétar, uno de los más antiguos de la Vía de la Plata, no podía quedar relegado al olvido bajo el agua. Entre 1969 y 1970, varios de sus arcos monumentales fueron desmontados meticulosamente, numerados y trasladados piedra a piedra a una ubicación más elevada, a escasos kilómetros de su emplazamiento original (junto a la actual carretera N-630 / EX-108). Gracias a ello, hoy en día se puede pasear y contemplar de cerca su arquitectura sin necesidad de bucear.

  • El Castillo de Alconétar, el superviviente sumergido: A diferencia del puente, la fortaleza no pudo ser movida. Quedó atrapada en el lecho del embalse. Sin embargo, su imponente Torre del Homenaje se resiste a desaparecer del todo: dependiendo de la época del año y del volumen de agua embalsada, la estructura de la torre emerge de las aguas como un fantasma de piedra, regalando una de las postales más sobrecogedoras y fotogénicas de Extremadura.

Plaza Mayor Garrovillas de Alconetar

¿Dónde está exactamente y por qué se llama Garrovillas de Alconétar?

Para quien planee una ruta buscando el castillo, es habitual sufrir una pequeña confusión con los mapas. Es imprescindible aclarar dos conceptos claves:

  1. Alconétar es el enclave histórico: Es el nombre de la antigua villa, el castillo templario y el puente que quedaron sepultados bajo el embalse. Ya no existe como población.

  2. Garrovillas de Alconétar es el municipio actual: El pueblo en sí se llamaba originalmente Garrovillas. A mediados del siglo XX, para rendir tributo y perpetuar el legado de la histórica fortaleza que iba a ser engullida por el río, el municipio añadió oficialmente la coletilla a su nombre.

Por lo tanto, para ir a visitar las ruinas del Castillo de Alconétar hay que dirigirse al término municipal de Garrovillas de Alconétar, en la provincia de Cáceres. Las ruinas no están en el centro del pueblo, sino en la orilla del embalse (cerca de la desembocadura del río Almonte en el Tajo).

Cómo visitarlo hoy en día

¿Cuál es la mejor época para verlo?

Al ser un monumento condicionado por el agua, la mejor época para contemplar el castillo en todo su esplendor es a finales de verano y durante el otoño. Es en este periodo cuando el nivel del embalse suele estar más bajo y la fortaleza queda al descubierto en la orilla, permitiendo incluso aproximarse a pie. En invierno y primavera, tras épocas de lluvias intensas, es probable que solo veas sobresalir la cima de la torre.

¿Qué más ver en la zona?

Aprovechando la escapada, la parada obligatoria incluye acercarse a los arcos reconstruidos del Puente Romano de Alconétar y pasear por el casco urbano de Garrovillas de Alconétar, famoso por albergar una de las plazas porticadas más espectaculares y monumentales de toda España.

🛡️ Estado de conservación y protección legal: El gigante erosionado

Aunque la Torre del Homenaje ha demostrado una resistencia asombrosa tras más de medio siglo sumergida, la fortaleza libra hoy su batalla más difícil contra el agua. El ciclo constante de inmersión y secado al que está sometida desgasta progresivamente las mamposterías y morteros medievales, aumentando el riesgo de desprendimientos en las coronaciones superiores.

El Castillo de Alconétar cuenta con la máxima protección del patrimonio histórico español al estar declarado Bien de Interés Cultural (BIC). Sin embargo, debido a la erosión continuada provocada por las dinámicas del embalse y la dificultad de ejecutar restauraciones bajo el agua, la asociación Hispania Nostra lo mantiene incluido en su conocida Lista Roja del Patrimonio.

Este catálogo alerta del riesgo real de deterioro irreversible que sufre esta joya templaria si no se aplican medidas de consolidación arqueológica subacuática que garanticen que siga emergiendo para las futuras generaciones.


Navegar entre almenas: El renacer turístico del castillo fantasma

Rutas en kayak entre torres templarias, Alconétar

Lejos de haber quedado en el olvido tras ser sepultado por el Tajo, el halo de misterio que rodea a Alconétar lo ha convertido en uno de los rincones más magnéticos y singulares para el turismo activo y de naturaleza en Extremadura.

Hoy en día, la experiencia de visitar esta fortaleza va mucho más allá de un simple paseo contemplativo:

  • Rutas en kayak entre torres templarias: Una de las actividades más fascinantes que ofrece el embalse de Alcántara es palear sobre las aguas que cubren la antigua villa. En los meses de primavera e inicio del verano, cuando el nivel del agua es elevado, es posible realizar rutas guiadas en piragua o kayak para bordear de cerca la imponente Torre del Homenaje. Navegar a pocos metros de los silleros medievales y ver la sombra del castillo bajo la superficie del agua es una sensación verdaderamente sobrecogedora.

  • El paraíso del turismo fotográfico al atardecer: Para los amantes de la fotografía de paisaje, el Castillo de Alconétar es una parada obligatoria. Durante la caída del sol, las aguas tranquilas del embalse actúan como un espejo monumental que refleja los tonos rojizos del cielo sobre la piedra erosionada. La estampa de la torre solitaria emergiendo del agua al atardecer regala una de las postales más fotogénicas y cotizadas de toda la provincia de Cáceres.

  • Misterio, leyendas y la "Atlántida extremeña": La combinación de la presencia templaria, las leyendas de la princesa Floripes y el hecho de ser un pueblo y castillo sumergidos ha atraído de forma constante al turismo de misterio. Recorrer la orilla en los meses de sequía (finales de verano y otoño), cuando el embalse se retira y deja al descubierto los cimientos de la fortaleza y los restos de la antigua calzada, permite a los visitantes caminar literalmente por el fondo del río y sentir el peso de dos milenios de historia suspendidos en el tiempo.


Garrovillas de Alconétar: El pueblo que heredó la memoria del Tajo

Plaza Mayor Garrovillas de Alconétar

Garrovillas de Alconétar es una villa señorial situada en la comarca del Tajo-Salor, a orillas del embalse de Alcántara, en la provincia de Cáceres. Su historia está íntimamente ligada a la antigua villa de Alconétar. Originalmente nacida como una modesta aldea llamada Garro, la población fue creciendo progresivamente mientras los habitantes de la orilla del Tajo se trasladaban a terrenos más elevados y sanos, heredando con el tiempo el territorio, el fuero y la memoria de la antigua encomienda.

Patrimonio monumental

Garrovillas conserva uno de los cascos históricos más impresionantes y mejor preservados de Extremadura, destacando por su arquitectura tradicional y señorial:

  • Plaza Mayor: Declarada Monumento Histórico-Artístico Nacional, es una de las plazas porticadas más espectaculares de España. Construida entre los siglos XV y XVI, cuenta con más de 4.000 metros cuadrados, galerías blanqueadas sostenidas por más de 65 arcos y característicos balcones de época.
  • Iglesia de Santa María de la Consolación: Templo monumental que alberga en su interior el órgano más antiguo de la Península Ibérica (y uno de los más antiguos de Europa en funcionamiento), datado en el siglo XVI (ca. 1578).
  • Iglesia de San Pedro Apóstol: Impresionante templo-fortaleza de estilo gótico tardío construido en sillería de granito, con un destacado retablo mayor.
  • Convento de San Antonio de Padua: Fundado en el siglo XV a las afueras de la villa, hoy se conserva como una majestuosa ruina consolidada que impacta por la belleza de sus arcos y su claustro al aire libre.
  • Monasterio de Nuestra Señora de la Salud: Templo del siglo XVI vinculado a la Orden Jerónima, conocido por su valor patrimonial y la repostería artesanal de la zona.
  • Palacio de los Condes de Alba de Liste: Antigua residencia del señorío noble que asumió el control del territorio tras la época de las órdenes militares, hoy rehabilitado como hospedería.

⚔️ Huellas del Temple y los «Cuatro Lugares»

Aunque la sede de la encomienda templaria original residía en el castillo y la villa de Alconétar —de la que dependían los históricos «Cuatro Lugares»: Talaván, Hinojal, Santiago del Campo y Monroy—, Garrovillas absorbió toda esa herencia histórica.

En su entramado urbano aún se conserva la popularmente conocida como Casa de los Templarios, testimonio civil de la vinculación de la comarca con la orden de los monjes-soldado.


Entre sirenas, demonios, pasadizos y tesoros escondidos

Ruinas convento San Antonio de Padua

Convento de San Antonio de Padua. Fundado en 1476 por Enrique Enríquez de Mendoza, primer conde de Alba de Liste, y su esposa María de Guzmán

Garrovillas de Alconétar no solo conserva uno de los cascos históricos más bellos de Extremadura: también está envuelta en un halo de misterio que convierte cada rincón en un escenario de leyenda. Aquí las piedras hablan, los espíritus se asoman y los mitos populares sobreviven al paso del tiempo.

La Sirena del Tajo y del embalse:

Cuenta la tradición oral que una joven de la villa, enamorada de un mozo al que su madre no aprobaba, fue víctima de una terrible maldición maternal que la condenó a vivir bajo las aguas transformada en pez. En las noches de luna llena, la criatura emerge de las profundidades del embalse de Alcántara (antiguo lecho del Tajo) convertida en una hermosa sirena con cuerpo de escamas. Los lugareños cuentan que atrae a los pescadores con sus cantos celestiales para arrastrarlos al fondo; de hecho, cuando las aguas devuelven el cuerpo de algún ahogado, la voz popular lo atribuye al hechizo de la ninfa.

El «culo del diablo» en la iglesia de San Pedro:

Dice la leyenda que durante la edificación del templo gótico de San Pedro, el mismísimo diablo quiso fisgar lo que se construía en su interior asomándose por un vano de la pared. La Providencia cerró los muros de golpe, atrapando al demonio entre las sillerías de granito: sus piernas, glúteos y cola quedaron petrificados en el exterior del muro, mientras su cabeza con cuernos quedó oculta tras el altar. Aunque la versión oficial sostiene que la figura esculpida representa a San Marcos sobre su león, el pueblo sigue señalando la piedra al pasar como «el culo del diablo».

El culo del diablo, Iglesia de San Pedro

El relieve del monaguillo:

Un joven monaguillo, muy querido en el pueblo, falleció trágicamente al precipitarse desde el campanario de la iglesia de Santa María de la Consolación mientras repicaba las campanas con fervor. Para honrar su memoria, se labró un relieve en la fachada de la casa cercana sobre la que cayó. La figura muestra a un muchacho con los brazos alzados y rostro afligido, eternizado en una postura de auxilio hacia el cielo.

Pasadizos secretos bajo el palacio:

Se cuenta que las entrañas del Palacio de los Condes de Alba de Liste (actual hospedería) albergan una red de galerías subterráneas que comunicaban secretamente la residencia nobiliaria con la iglesia de San Pedro y el convento de San Antonio de Padua. La tradición atribuye su uso a frailes, nobles y misteriosos duendes, y no pocos visitantes aseguran haber sentido una atmósfera singular en las estancias más silenciosas del palacio.

La Peña del Bolsicu:

A las afueras, en el histórico Camino de Rehana, destaca una singular formación granítica con forma de bolsillo. El mito asegura que un judío ocultó en su interior una fortuna en monedas de oro, fijando una condición mágica: solo podrá alcanzarse si se escala la roca gateando; de intentarlo de pie, el tesoro se hunde para siempre en la piedra. Además, ha funcionado históricamente como piedra propiciatoria: si al lanzar una guijarro desde abajo este queda posado en la cima, presagia buena suerte al caminante.


Dónde alojarse (Mejores zonas y opciones)

Alojarse en el propio casco histórico de Garrovillas permite disfrutar del ambiente señorial al atardecer y tener la Plaza Mayor iluminada a pocos pasos.

  1. Hospedería Puente de Alconétar (Palacio de los Condes de Alba de Liste):

    Ubicada en plena Plaza Mayor de Garrovillas. Es la opción más emblemática: un palacio señorial del siglo XV reconvertido en hotel con encanto que combina historia, gastronomía extremeña y la atmósfera de sus legendarios pasadizos.

  2. Casas rurales y alojamientos tradicionales:

    En las inmediaciones de la Plaza Mayor y las callejuelas históricas existen diversas casas de alquiler completo y posadas rurales ideales para grupos o parejas que buscan tranquilidad absoluta.

  3. Alternativa en Cáceres capital:

    Si prefieres hacer noche en una gran ciudad con oferta cultural y nocturna, Cáceres se encuentra a solo media hora en coche, permitiendo hacer la excursión a Alconétar y Garrovillas en el día.

Hospedería Puente de Alconétar ****

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🗺️ Cómo llegar

 

En coche: Desde Cáceres, toma la A-66 (Autovía de la Plata) en dirección Plasencia/Salamanca y coge la salida 523 hacia la carretera EX-302 en dirección a Garrovillas de Alconétar. El trayecto dura apenas 30 minutos (unos 38 km).

Para ver el Castillo de Alconétar: Desde Garrovillas, toma la carretera que se aproxima al embalse en dirección al cauce del Tajo/desembocadura del Almonte. También puedes acceder desde los accesos a la orilla cercanos al enlace de la EX-108/N-630, junto a los arcos reconstruidos del puente romano.

Para ver el Puente Romano trasladado: Se encuentra a pie de la carretera N-630 / EX-108, en una zona acondicionada donde se puede aparcar fácilmente para dar un paseo y fotografiar las arcadas rescatadas en 1969.

 


Un mito de piedra que se resiste a desaparecer

El Castillo de Alconétar es mucho más que un conjunto de sillerías medievales erigido sobre el valle del Tajo. Es el testigo mudo de las fluctuaciones de la historia extremeña: desde las calzadas por las que transitaban las legiones romanas hasta la pujanza de la Encomienda Templaria que defendió la frontera castellana; desde la fantasía caballeresca encarnada en la figura de la princesa Floripes hasta el drama patrimonial de la gran inundación de 1969.

Hoy, la imponente Torre del Homenaje que emerge y se oculta a capricho de las aguas del embalse de Alcántara se ha convertido en un símbolo de resiliencia. Visitar Alconétar y pasear por la monumental Garrovillas es hacer un viaje al corazón de la memoria de Extremadura, donde el peso de la historia, la belleza del paisaje y la fascinación por el misterio se entrelazan de forma indisoluble. Una fortaleza fantasma que, sepultada o al descubierto, sigue cautivando a todo aquel que se atreve a contemplar sus murallas.

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Oficina de Turismo de Garrovillas de Alconétar

  • Dirección: Avenida Donantes de Sangre, 4, 10940 Garrovillas de Alconétar, Cáceres

  • Teléfono: +34 629 22 39 58

  • Horario:

    • Lunes: cerrado

    • Martes a viernes: 8:00–14:15

    • Sábados y domingos: 9:00–14:00

  • Accesible para sillas de ruedas

  • Adecuado para niños

  • web: https://www.garrovillasdealconetar.es