Castillo de Cañete – Cuenca: historia templaria, arquitectura defensiva y leyendas entre murallas

Castillo de Cañete – Cuenca: la fortaleza que domina el valle del Cabriel
En pleno corazón de la Serranía Baja de Cuenca, el Castillo de Cañete se alza sobre una cresta rocosa que parece hecha a medida para la defensa. A más de 1.170 metros de altitud, y con un desnivel de más de 80 metros sobre la Plaza Mayor del pueblo, esta fortaleza medieval domina el valle del río Cabriel y las rutas naturales que conectan la meseta con el Levante.
Su ubicación no fue casual: el cerro sobre el que se asienta ofrecía una posición estratégica privilegiada, ideal para controlar los accesos al valle, vigilar los movimientos enemigos y proteger la villa amurallada que se extendía a sus pies. De hecho, Cañete fue una ciudad fortificada andalusí hasta el siglo XII, cuando fue reconquistada por las tropas cristianas en la campaña de Cuenca de 1117.
El castillo, de planta alargada y afilada hacia el norte, se integra en un recinto amurallado monumental, considerado uno de los mejor conservados de toda la provincia. Las murallas, con trazado en zigzag y torreones cilíndricos, aprovechan los desniveles del terreno y el cauce del río como elementos defensivos naturales.
Desde lo alto, el paisaje es tan imponente como la historia que lo envuelve. El Castillo de Cañete no solo fue bastión militar: fue símbolo de poder, refugio de pobladores y escenario de leyendas que aún resuenan entre sus piedras.
Historia templaria del Castillo de Cañete: entre cruzadas, reconquista y poder eclesiástico

El Castillo de Cañete, enclavado en la Serranía Baja de Cuenca, tiene una historia que se entrelaza con la Reconquista y con el paso de órdenes militares como la del Temple, aunque su vinculación directa con los templarios es más circunstancial que institucional. Aun así, su papel estratégico en el control del valle del Cabriel lo convirtió en un enclave codiciado por nobles, obispos y caballeros.
De fortaleza andalusí a bastión cristiano
Antes de ser cristiano, Cañete fue una ciudad amurallada andalusí. Su castillo, probablemente de origen islámico, fue conquistado en 1117 durante la campaña de Cuenca. Posteriormente, en 1183, Alfonso VIII cedió la villa y su fortaleza a la mitra de Cuenca, es decir, al obispado, lo que marcó un giro importante: Cañete pasó a ser señorío eclesiástico, algo poco común en la época.
Aunque no hay constancia de que la Orden del Temple tuviera posesión directa del castillo, su influencia en la región fue notable. Los templarios estuvieron activos en Cuenca desde el siglo XII, y su presencia se dejó sentir en la arquitectura defensiva, en la organización territorial y en la red de caminos que conectaban fortalezas y encomiendas.
Alfonso VIII de Castilla
El rey Alfonso VIII es clave en la historia del castillo. No solo lideró la reconquista de Cuenca, sino que fue quien otorgó Cañete al obispado, consolidando su papel como bastión cristiano. Su política de cesiones estratégicas buscaba reforzar el control territorial frente a los reinos musulmanes y asegurar la fidelidad de la Iglesia, que a su vez podía financiar y organizar la defensa.
Un castillo entre dos mundos
El Castillo de Cañete, con su planta alargada y torreones cilíndricos, refleja esa mezcla de influencias: islámicas en su origen, cristianas en su consolidación, y templarias en su entorno. Su muralla en zigzag, sus puertas acodadas y su integración con el paisaje lo convierten en uno de los recintos amurallados más impresionantes de Cuenca.
Aunque no fue un castillo templario en propiedad, su historia está marcada por el mismo espíritu: defensa, fe y frontera. Y como todo buen castillo medieval, guarda secretos que aún esperan ser descubiertos.
Arquitectura y rehabilitación del Castillo de Cañete – Cuenca: fortaleza entre rocas y siglos

El Castillo de Cañete, encaramado sobre una cresta rocosa a más de 1.170 metros de altitud, es un ejemplo fascinante de arquitectura defensiva medieval adaptada al terreno. Su planta es longitudinal y afilada hacia el norte, con un torreón circular en el extremo, y está integrado en uno de los recintos amurallados más impresionantes y mejor conservados de la provincia de Cuenca.
Características arquitectónicas destacadas
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Murallas en zigzag: diseñadas para dificultar el avance enemigo y aprovechar los desniveles naturales del terreno.
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Torreones cilíndricos: ubicados en los ángulos y cambios de trazado, típicos de la arquitectura militar medieval.
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Puertas monumentales:
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Puerta de San Bartolomé: con cierre en lienzo interior, de clara influencia árabe.
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Puerta de las Eras: con bóveda, arcos de medio punto y herradura, mezcla de estilos islámico y románico.
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Puerta de la Virgen: de estilo románico, con arco de medio punto y bocel.
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Cuatro recintos sucesivos: desde el acceso exterior, pasando por zonas de refugio, almacenamiento y residencia.
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Muros de gran grosor: en algunos puntos alcanzan hasta 20 metros de anchura, fruto de reformas posteriores para resistir artillería

Rehabilitación y conservación
Aunque el castillo conserva su estructura general, ha sufrido diversas transformaciones a lo largo de los siglos:
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En el siglo XV, se realizaron reformas para adaptarlo al uso de artillería, reforzando muros y accesos.
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Durante las Guerras Carlistas, fue reconvertido en un fuerte artillero, lo que modificó parte de su trazado original.
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En la actualidad, el acceso al castillo es libre, y aunque no hay una rehabilitación integral en curso, se han llevado a cabo actuaciones de consolidación y limpieza para preservar sus elementos más representativos.
El conjunto del castillo y sus murallas fue declarado Bien de Interés Cultural en 1996, lo que garantiza su protección y fomenta su puesta en valor como patrimonio histórico
Curiosidades y leyendas del Castillo de Cañete – Cuenca: entre murallas, misterios y memorias ocultas

El Castillo de Cañete no solo destaca por su arquitectura y su historia: también está envuelto en un aura de misterio que ha dado pie a leyendas locales, curiosidades históricas y relatos que se transmiten de generación en generación. Aquí te dejo una selección de las más interesantes:
Murallas que esconden casas
Una de las curiosidades más llamativas es que parte de la muralla medieval ha quedado integrada en viviendas particulares del pueblo. Esto significa que hay casas que literalmente tienen siglos de historia en sus muros, y algunos vecinos viven rodeados de piedra califal y cristiana sin saberlo.
La leyenda de la Virgen de la Zarza
Junto a la Puerta de la Virgen, extramuros del castillo, se encuentra la ermita de Nuestra Señora de la Zarza, cuyo origen está envuelto en leyenda. Se cuenta que la imagen de la Virgen fue encontrada entre unas zarzas por un pastor, y que desde entonces se convirtió en protectora del pueblo. La ermita, de estilo renacentista, ha sufrido muchas modificaciones, pero sigue siendo lugar de devoción y misterio.
Un castillo que fue ciudad militar
Aunque hoy lo vemos como una fortaleza, en sus orígenes el Castillo de Cañete fue concebido como una ciudad militar islámica, con varios recintos sucesivos: uno para refugio de la población, otro para almacenamiento, y otro para residencia. Esta estructura lo convierte en uno de los castillos más grandes y complejos de la provincia.
Transformación carlista
Durante las Guerras Carlistas, el castillo fue reconvertido en fuerte artillero, lo que implicó reformas profundas para resistir cañones y proyectiles. Esta etapa bélica dejó marcas visibles en la estructura, y algunos vecinos aún relatan historias de túneles y escondites usados por los combatientes.
Ecos nocturnos y sombras entre torreones
Como en todo castillo que se precie, no faltan los relatos de ruidos inexplicables, sombras fugaces y ecos nocturnos. Algunos visitantes aseguran haber sentido presencias al recorrer los recintos más altos, especialmente en noches de luna llena. Aunque no hay registros oficiales de fenómenos paranormales, el ambiente del castillo invita a dejar volar la imaginación.
Cañete es uno de esos lugares donde la historia y la leyenda se abrazan. Y el castillo, con sus muros zigzagueantes y su silueta recortada contra el cielo, parece susurrar secretos a quien se atreve a escucharlos.
Cañete – Cuenca: un pueblo entre murallas, leyendas y naturaleza viva

Si el castillo ya te ha impresionado, prepárate para enamorarte del resto del pueblo. Cañete, enclavado en la Serranía Baja de Cuenca, es mucho más que una fortaleza medieval: es un conjunto histórico que respira autenticidad, rodeado de montañas, bosques y el serpenteante río Cabriel que le da vida.
Un paseo por la historia
Cañete tiene raíces profundas. Fue ciudad amurallada andalusí hasta su reconquista en 1117, y desde entonces ha sido tierra de nobles, obispos y guerreros. En 1183, el rey Alfonso VIII la cedió al obispado de Cuenca, convirtiéndola en señorío eclesiástico, algo poco común en la época. Su trazado urbano conserva el sabor medieval: calles estrechas, casas de piedra, portones acodados y rincones que parecen sacados de una novela histórica.
Curiosidades que lo hacen único
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Murallas vivas: parte de las antiguas murallas están integradas en viviendas actuales. Literalmente, hay vecinos que viven entre piedras del siglo XII.
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La Alvarada: fiesta medieval declarada de Interés Turístico Regional, donde el pueblo se transforma en un escenario vivo con torneos, pasacalles y recreaciones históricas.
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Ermita de la Virgen de la Zarza: según la leyenda, la imagen fue encontrada entre zarzas por un pastor. Hoy es símbolo de devoción y misterio.
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Entorno natural privilegiado: rodeado por el Rodenal del Cabriel, cañones, cascadas y rutas de senderismo que lo convierten en un paraíso para los amantes de la naturaleza.
La Villa de Cañete, fue declarada Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de Conjunto Histórico el 20 de abril de 1996. Esta distinción reconoce el valor excepcional de su trazado urbano medieval, su imponente recinto amurallado, el castillo que corona la villa y sus puertas monumentales de origen islámico y románico. Cañete conserva una identidad arquitectónica y paisajística que lo convierte en uno de los núcleos históricos más singulares de Castilla-La Mancha, donde la historia se respira en cada rincón.
Lugares que no puedes perderte
Monumento a Álvaro de Luna en Cañete: homenaje al hijo más ilustre de la villa

En el corazón de la Plaza Mayor de Cañete, rodeado de soportales medievales y bajo la mirada de la fuente histórica, se alza el monumento a Don Álvaro de Luna, el personaje más emblemático nacido en esta villa conquense. Esta estatua rinde homenaje al condestable de Castilla, valido del rey Juan II y caballero de la Orden de Santiago, cuya vida estuvo marcada por el poder, la intriga y una trágica caída.
La escultura, de gran tamaño y presencia, representa a Álvaro de Luna con porte noble y gesto firme, como símbolo de su influencia en la corte castellana del siglo XV. Fue erigida en un lugar destacado de la plaza, no solo por su valor histórico, sino por el vínculo emocional que une al pueblo con su figura. Cañete lo considera su hijo predilecto, y cada año durante La Alvarada, su legado se revive con recreaciones, conferencias y actos culturales.
Este monumento no es solo una estatua: es un punto de encuentro, de memoria y de orgullo local. Desde allí, se puede contemplar la arquitectura tradicional de la plaza, el Ayuntamiento de estilo herreriano y la iglesia de San Julián, todo enmarcado en un entorno que parece detenido en el tiempo.
Iglesia de Santiago Apóstol de Cañete

Historia: una iglesia entre murallas y nobleza
La Iglesia de Santiago Apóstol es la única superviviente de las tres parroquias históricas que tuvo Cañete en la Edad Media, junto a las desaparecidas de San Andrés y Santa María. Se encuentra en el extremo sureste de la villa, encaramada sobre la antigua muralla musulmana, lo que le confiere una posición elevada y simbólica.
Aunque sus orígenes podrían remontarse a los siglos XII o XIII, la estructura actual es fruto de una gran campaña de construcción entre los siglos XVII y XVIII, dentro del estilo barroco rural conquense. Durante siglos, estuvo adosada al palacio de los Hurtado de Mendoza, señores y luego marqueses de Cañete, lo que refuerza su papel como centro religioso y político de la villa.
Arquitectura y curiosidades
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Planta de iglesia salón: tres naves amplias cubiertas por bóvedas de arista de ladrillo, sostenidas por robustos pilares cruciformes.
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Portada con alfiz tardío: hecha con elementos reaprovechados, posiblemente de origen gótico.
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Torre de traza noble: aunque no muy alta, destaca por su elegancia y proporción.
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Muros extraplomados: el muro oeste ha cedido visiblemente, quizás por el empuje de las bóvedas o por la desaparición del palacio que lo sostenía.
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Lienzos de muralla integrados: los muros este y sur de la iglesia son parte de la antigua muralla musulmana, unidos por un cubo circular bien conservado.
Además, en su interior se conservan retablos barrocos, esculturas religiosas y elementos decorativos que reflejan la devoción popular y el arte sacro de la comarca.
Visita y experiencia
La iglesia sigue activa como parroquia principal de Cañete, y es escenario de celebraciones religiosas, especialmente durante las fiestas patronales y la Semana Santa. También se realizan visitas guiadas que permiten descubrir sus secretos arquitectónicos y su historia vinculada a la nobleza local.
- Ubicación: junto a la muralla, en el extremo sureste del casco histórico
- Horario: suele abrir durante actos religiosos; para visitas turísticas, se recomienda consultar con la Oficina de Turismo
💡 Recomendación: si visitas durante La Alvarada, la iglesia se convierte en uno de los escenarios clave de las recreaciones históricas
Ruta a la Balsa de Valdemoro-Sierra: naturaleza viva en la Serranía Baja de Cuenca

La Balsa de Valdemoro-Sierra está a unos 17,5 km de Cañete por carretera. Es una distancia perfecta para una escapada de medio día desde el casco histórico, ya sea en coche o incluso en bicicleta si te apetece una ruta más activa.
¿Cómo llegar?
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Salida desde Cañete dirección Valdemoro-Sierra
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El trayecto dura aproximadamente 20–25 minutos en coche
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La carretera serpentea entre montañas, así que además del destino, el camino ya es parte del encanto
¿Qué es la Balsa?
Es un humedal de montaña rodeado de pinares, muy valorado por su biodiversidad y por ser un punto de descanso para aves migratorias. Además, es un lugar ideal para fotografía de paisaje, observación de fauna o simplemente para desconectar en plena naturaleza.
Tras recorrer sus murallas zigzagueantes, asomarte al castillo que vigila el valle del Cabriel, y perderte entre leyendas de templarios y nobles caídos, uno se va con la sensación de haber vivido algo más que una visita: una travesía por el alma de la Serranía Baja.
Este pueblo no se despide, se queda contigo. En cada imagen, en cada historia, en cada rincón que aún susurra el nombre de Álvaro de Luna o el eco de la Virgen de la Zarza. Cañete es un lugar que no se olvida, porque no se limita a ser visto: se siente, se escucha, se respira.
Así que no decimos adiós, sino hasta la próxima subida al castillo, hasta el próximo paseo por la Plaza Mayor, hasta el próximo verano en La Alvarada. Porque Cañete, como toda tierra con alma, siempre espera tu regreso.

Castillo de Cañete – Cuenca: Historia templaria, arquitectura defensiva y leyendas entre murallas
Oficina de Turismo de Cañete
Dirección: C/ San Julián, 2 Travesía Crta. N-420 Cuenca-Teruel s/n 16300 Cañete (Cuenca)
Teléfono: +34 969 346 001
Email: canete.secretaria@dipucuenca.es
Horario de apertura:
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Julio, agosto, septiembre y Semana Santa
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De 11:00 a 14:00 y de 16:00 a 20:00 horas
🔗 Puedes consultar más detalles en la web oficial del Ayuntamiento de Cañete
Visita al Castillo de Cañete
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Acceso: libre y gratuito
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Ubicación: se accede desde el mismo pueblo, subiendo por el cerro que lo corona
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Altura: más de 100 metros sobre la Plaza Mayor
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Extensión: más de 200 metros de largo, con cuatro recintos sucesivos
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Elementos destacados:
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Murallas zigzagueantes de origen califal
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Torreones cilíndricos
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Puertas monumentales como la de San Bartolomé y la de las Eras
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Reformas del siglo XV para adaptarlo a artillería
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Transformación en fuerte durante las Guerras Carlistas
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