Castillo de Caravaca de la Cruz – Murcia: fortaleza templaria y santuario medieval

En lo alto de un cerro que domina el paisaje urbano y natural de Caravaca de la Cruz, se alza el imponente castillo medieval, testigo de siglos de historia, fe y poder. Esta fortaleza, de origen islámico, fue transformada por la Orden del Temple en el siglo XIII, convirtiéndose en la única encomienda templaria del Reino de Murcia. Hoy, su silueta alberga el Santuario de la Santísima y Vera Cruz, centro de peregrinación y símbolo espiritual de la región.

Situación geográfica
El castillo se encuentra en el municipio de Caravaca de la Cruz, al noroeste de la Región de Murcia, a unos 75 km de la capital murciana. Está situado a una altitud de aproximadamente 675 metros sobre el nivel del mar, sobre un cerro que domina el valle del río Argos. Esta ubicación le permite controlar visualmente los accesos desde Cehegín, Bullas, Lorca y Granada, lo que fue clave para su función defensiva y religiosa.
Importancia estratégica
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En época islámica, fue un hisn (fortaleza rural) que protegía a la población y controlaba los campos circundantes.
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Tras la revuelta mudéjar (1264–1266), el rey Alfonso X el Sabio lo entregó a los templarios, quienes lo reforzaron y lo convirtieron en centro de poder militar y espiritual.
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Su posición elevada y su estructura amurallada con más de 14 torreones le permitían resistir asedios y vigilar rutas comerciales y militares.
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Posteriormente, pasó a manos de la Orden de Santiago, que mantuvo su uso defensivo y religioso hasta la Edad Moderna.
Este castillo no solo protegía territorios: custodiaba la Vera Cruz, una reliquia que convirtió a Caravaca en uno de los centros de devoción más importantes de la Península Ibérica. Su ubicación, arquitectura y legado lo convierten en un enclave único donde se cruzan la historia templaria, la espiritualidad cristiana y el arte barroco.
Historia templaria del Castillo de Caravaca de la Cruz

Tras la conquista del Reino de Murcia por Alfonso X el Sabio en 1243, la frontera con el Reino de Granada se convirtió en una zona de alta tensión. Para asegurarla, el monarca confió en una de las órdenes militares más poderosas de la época: la Orden del Temple. En 1266, tras sofocar la revuelta mudéjar, Alfonso X entregó Caravaca de la Cruz a los templarios, convirtiéndola en la única encomienda templaria del Reino de Murcia.
Desde ese momento, los caballeros templarios tomaron posesión del castillo —de origen islámico— y lo reforzaron como bastión defensivo. Su posición elevada permitía controlar rutas clave hacia Granada, Lorca, Cehegín y Bullas, y vigilar los valles de los ríos Argos y Quípar. La fortaleza fue ampliada con murallas flanqueadas por catorce torreones, y se convirtió en el centro militar y espiritual de la región

Pero su papel no fue solo bélico. Los templarios asumieron la custodia de la Vera Cruz, una reliquia que, según la tradición, llegó milagrosamente a Caravaca en 1232. Se creía que contenía un fragmento de la cruz donde fue crucificado Jesucristo, y su presencia convirtió al castillo en lugar de peregrinación y símbolo de fe.
Además, los templarios organizaron la vida económica de la villa: establecieron sistemas de tributos, censos y protección para los colonos cristianos. Los habitantes pagaban en especie —trigo, vino, cebada— y en moneda, lo que permitió mantener las guarniciones y las infraestructuras defensivas.
La encomienda templaria de Caravaca duró hasta la disolución de la orden en 1312, tras lo cual el castillo pasó a manos de la Orden de Santiago, que mantuvo su función religiosa y militar durante siglos.
Este capítulo templario dejó una huella profunda en la identidad de Caravaca, que aún hoy se refleja en su arquitectura, sus fiestas religiosas y su papel como Ciudad Santa.
Arquitectura del Castillo de Caravaca de la Cruz

El castillo se alza sobre un cerro que domina la ciudad, con una estructura que combina elementos islámicos, templarios y barrocos, fruto de siglos de transformación. Su planta irregular se adapta al terreno, y está rodeado por un recinto amurallado flanqueado por catorce torreones de distintos tamaños y formas.
Elementos arquitectónicos destacados:
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Murallas medievales: reforzadas por torreones cuadrados y semicirculares, algunos de ellos añadidos en época cristiana.
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Puerta principal: flanqueada por dos torreones, una de ellas la Torre de las Toscas, con un vano geminado que recuerda la antigua iglesia de Santa María la Real.
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Torre Chacona: considerada la torre del homenaje, conecta el recinto exterior con el interior y podía defenderse de forma independiente.
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Recinto interior: donde hoy se encuentra la Basílica de la Vera Cruz, se cree que fue el último reducto defensivo templario, con seis torres y salida directa al exterior.
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Espigón saliente (“canapé”): añadido durante la Guerra de la Independencia, sacrificando dos torres originales para reforzar la defensa

Rehabilitación y conservación
La transformación más significativa del castillo ocurrió en el siglo XVII, cuando se construyó en su interior el Santuario de la Santísima y Vera Cruz, de planta de cruz latina y fachada barroca realizada con mármoles de la región. Esta intervención, aunque cambió el uso del recinto, permitió conservar gran parte de la estructura medieval.
Desde entonces, se han llevado a cabo diversas actuaciones:
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Consolidación de murallas y torreones
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Restauración de la fachada barroca del santuario
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Adecuación de accesos para peregrinos y visitantes
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Creación del Museo de la Vera Cruz en el interior del templo
En 1944, el conjunto fue declarado Monumento Histórico-Artístico de carácter nacional, y actualmente está protegido como Bien de Interés Cultural.
Este equilibrio entre defensa, espiritualidad y patrimonio convierte al Castillo de Caravaca en un lugar único, donde cada piedra cuenta una historia que va del Islam al Temple, y del barroco al presente.
Santuario de la Vera Cruz – Caravaca de la Cruz

Historia del Santuario
El Santuario de la Vera Cruz se encuentra en el interior del castillo de Caravaca, y su origen se remonta al siglo XIII, cuando se construyó una capilla para custodiar la reliquia del Lignum Crucis. En el siglo XVII, ante el auge de las peregrinaciones y el deterioro del templo medieval, se decidió levantar un nuevo edificio monumental. El proyecto fue encargado al arquitecto cortesano Fray Alberto de la Madre de Dios, por orden del rey Felipe III, quien financió parte de la obra con fondos procedentes de la expulsión de los moriscos.
La construcción comenzó en 1617 y culminó en 1703, aunque la portada barroca se terminó en la década de 1740. Desde entonces, el santuario ha sido el corazón espiritual de Caravaca, y en 2008 fue elevado a la categoría de Basílica Menor por el papa Benedicto XVI.

La Reliquia de la Vera Cruz
La Cruz de Caravaca es una reliquia que, según la tradición, apareció milagrosamente en el siglo XIII durante una misa celebrada por un sacerdote cautivo. Se trata de un Lignum Crucis, es decir, un fragmento de la cruz en la que fue crucificado Jesucristo. Su culto fue promovido por los templarios y más tarde por la Orden de Santiago.
La reliquia está custodiada en una arqueta de plata y se exhibe en la Capilla de la Vera Cruz, situada en el lado de la Epístola de la basílica. Cada año, miles de peregrinos acuden a venerarla, especialmente durante el Año Jubilar, que se celebra cada siete años desde 2003

Museo de la Vera Cruz
Ubicado en la antigua Casa del Capellán, anexa a la basílica, el museo ofrece un recorrido por la historia de la reliquia, la cofradía y el arte sacro de la región. Entre sus piezas destacan:
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La Casulla de Chirinos (siglo XVI), con tejidos hispano-musulmanes
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Las Tablas de la Aparición de la Vera Cruz, atribuidas a Hernando de Llanos, discípulo de Leonardo da Vinci
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Pinturas de José de Ribera y Rafael Tejeo
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La Arqueta de la Vera Cruz (siglo XIV) y la Custodia procesional (siglo XVI), considerada una joya de la orfebrería religiosa española
El museo también expone el Carro Procesional de la Vera Cruz, una obra monumental con iconografía papal y mística, que se utiliza en las fiestas patronales

Arquitectura de la Basílica
La Basílica de la Vera Cruz es uno de los mejores ejemplos del barroco murciano. Tiene planta de cruz latina, tres naves y una fachada principal realizada en mármoles locales, con una riqueza decorativa que contrasta con la sobriedad interior.
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Interior: estilo post-herreriano, con paramentos robustos y capillas laterales
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Sacristía: acceso por el lado del Evangelio
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Capilla de la Vera Cruz: en el lado de la Epístola, donde se custodia la reliquia
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Portada barroca: culminada en el siglo XVIII, con escudos reales y símbolos templarios
Declarada Monumento Histórico-Artístico Nacional en 1944, la basílica es hoy símbolo de fe, historia y arte en la Región de Murcia
Leyendas del Castillo-Santuario

La aparición milagrosa de la Vera Cruz
La más célebre leyenda cuenta que, en el siglo XIII, un sacerdote cristiano cautivo iba a celebrar misa ante el rey musulmán de la zona. Al darse cuenta de que faltaba el crucifijo, la ceremonia no podía continuar. En ese momento, dos ángeles descendieron del cielo y colocaron sobre el altar una cruz de doble brazo: la Vera Cruz. Este milagro marcó el inicio del culto y convirtió a Caravaca en ciudad santa.
La “Arpía” de la esquina maldita
En una esquina de la Parroquia de El Salvador, en el casco urbano, se encuentra una figura híbrida —mitad humana, mitad ave— conocida como la Arpía. Se dice que vigila el destino de quienes pasan por allí, y que la zona ha sido escenario de accidentes inexplicables. Algunos la vinculan con seres mitológicos, otros con San Juan Evangelista. Sea como sea, es parte del folclore más inquietante de Caravaca.
El gigante Tomir
Una leyenda menos conocida habla de Tomir, un coloso que sobrevivió a la caída de los titanes y se refugió en las sierras cercanas. Protector de los pueblos, con casco de Marte y clava atlante, defendió la región de invasores y bárbaros. Aunque su historia roza lo mitológico, forma parte del imaginario local que mezcla historia y fantasía.
Curiosidades del Castillo-Santuario
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¿Castillo o Santuario? Aunque se le llama “castillo”, lo que predomina hoy es el santuario barroco. Del castillo original quedan murallas, torreones y trazas defensivas, pero el templo ha tomado protagonismo desde el siglo XVII.
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Templarios y Santiago: Fue primero encomienda templaria, luego pasó a la Orden de Santiago. Ambas dejaron huella en la arquitectura y en el culto a la Vera Cruz.
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Año Jubilar “in perpetuum”: Caravaca es una de las cinco ciudades del mundo con Año Santo Jubilar permanente, junto a Jerusalén, Roma, Santiago de Compostela y Santo Toribio de Liébana.
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Murallas con 14 torreones: Aunque muchas han sido reconstruidas, el trazado defensivo sigue siendo visible y da al conjunto una silueta majestuosa desde cualquier punto de la ciudad.
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La subida al castillo como ritual: Los peregrinos y visitantes consideran la subida al cerro como parte de la experiencia espiritual. Las calles serpenteantes y la vista final del santuario hacen que el camino sea casi litúrgico.
Paseo por Caravaca de la Cruz – Historia viva entre calles, fe y piedra

Durante la Edad Media, Caravaca era una pequeña aldea dependiente del distrito de Mula, con un castillo que servía de defensa en la frontera con el Reino de Granada. Su importancia creció tras la llegada de la Vera Cruz y la instalación de órdenes militares, pero fue en los siglos XVI al XVIII cuando se consolidó como núcleo urbano relevante.
En esta etapa, se produjo un florecimiento económico gracias al aprovechamiento agrícola de su extenso alfoz (territorio rural), lo que permitió el surgimiento de barrios extramuros y la expansión de las calles siguiendo las principales vías de comunicación. El trazado urbano que hoy vemos en el casco histórico —plazas, callejuelas, templos y palacios— se forjó en este periodo, dando lugar a una ciudad barroca con identidad propia.
Crisis, epidemias y resiliencia
El siglo XVII fue especialmente duro para Caravaca. Las crisis agrícolas provocadas por sequías, plagas de langosta y pedriscos llevaron a la población al borde del hambre. A esto se sumaron epidemias como la peste bubónica y el “garrotillo”, que diezmaron a los habitantes. En medio de estas adversidades, la religión católica se convirtió en refugio espiritual, y la Vera Cruz adquirió aún más protagonismo como símbolo de protección.
Siglo XX: industria, emigración y renacimiento
En el siglo XX, Caravaca vivió un ciclo de crecimiento demográfico que alcanzó su punto máximo en 1952, impulsado por la industria alpargatera y la agricultura. Sin embargo, la caída de esa industria, junto con la guerra civil, la gripe de 1918 y la emigración masiva hacia Cataluña, Madrid, Francia y Alemania en los años 60, provocaron un fuerte descenso poblacional.
A partir de los años 70, la ciudad comenzó a redefinirse como centro cultural y espiritual, recuperando su patrimonio y posicionándose como destino turístico y religioso. La concesión del Año Jubilar a perpetuidad por parte del Vaticano en 1998 marcó un nuevo renacer, atrayendo peregrinos de todo el mundo y consolidando a Caravaca como cabecera de la comarca del Noroeste murciano.
Caravaca no es solo historia templaria o devoción: es un ejemplo de cómo un pueblo puede reinventarse sin perder su alma, adaptándose a los tiempos mientras conserva su legado.
Casa-Museo de los Caballos del Vino – Tradición, arte y devoción en movimiento

Situada en pleno casco histórico de Caravaca, en una casa señorial del siglo XVII rehabilitada con mimo, la Casa-Museo de los Caballos del Vino es mucho más que un museo: es el corazón cultural de una fiesta única en el mundo, declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.
Historia y rehabilitación
El edificio fue restaurado gracias a fondos europeos, recuperando su fachada original, sus bodegas y sus espacios interiores. En su momento perteneció a la familia Muso Muñoz Melgarejo, y hoy se ha transformado en un centro de interpretación que preserva y difunde la historia de los Caballos del Vino, una tradición que mezcla devoción, velocidad y arte textil.
¿Qué encontrarás en el museo?
El recorrido está dividido en varias salas temáticas:
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Vestíbulo de bienvenida: con introducción audiovisual a la fiesta
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Sala de los Caballos del Vino: exposición de enjaezamientos históricos, con mantos bordados a mano desde principios del siglo XX
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Sala de tradición: donde se explica el origen legendario de la fiesta, vinculada a la defensa de la Vera Cruz
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Sala de exposiciones temporales: dedicada a artistas, bordadores y colectivos locales
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Audiovisuales inmersivos: que recrean la carrera del 2 de mayo, el momento más vibrante de las fiestas
¿Qué son los Caballos del Vino?
Cada año, el 2 de mayo, los caballos enjaezados con mantos bordados deslumbran en una carrera cuesta arriba hacia el Santuario de la Vera Cruz. Esta tradición, que mezcla fervor religioso, competición y arte textil, tiene raíces en la Edad Media y es uno de los símbolos más potentes de la identidad caravaqueña.
Información práctica
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Dirección: C/ Gregorio Javier, 21 – 30400 Caravaca de la Cruz
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Teléfono: 868 185 096
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Email: reservas@caravacadelacruz.es
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Horario: Lunes a viernes, de 10:00 a 14:00 h y de 16:30 a 19:30 h
Iglesia del Salvador – Renacimiento murciano con alma parroquial

En pleno corazón del casco histórico de Caravaca, la Iglesia Parroquial de El Salvador se alza como uno de los templos más emblemáticos de la ciudad. Su imponente arquitectura renacentista, sus capillas nobles y su historia ligada al crecimiento urbano hacen de este edificio un verdadero tesoro patrimonial.
Historia
La iglesia actual comenzó a construirse en 1526, tras la propuesta de los visitadores de la Orden de Santiago, que buscaban un nuevo templo fuera del recinto amurallado, acorde al crecimiento demográfico tras la guerra de Granada. El proyecto contemplaba una iglesia de tres naves con arcos y “danças”, es decir, capillas laterales.
El Santísimo Sacramento fue trasladado desde la antigua iglesia de la Soledad en 1573, marcando la inauguración oficial del templo, aunque las obras continuaron durante décadas. El edificio fue declarado Monumento Histórico-Artístico Nacional en 1983, y hoy sigue siendo la parroquia principal de Caravaca.
Arquitectura y curiosidades
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Estilo renacentista con elementos góticos y barrocos
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Planta salón con tres naves y cuatro columnas jónicas nervadas de casi dos metros de diámetro
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Siete capillas laterales, costeadas por familias nobles caravaqueñas
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Retablo mayor obra de José Sáez, procedente de la desamortizada iglesia de los jesuitas
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Ricas muestras de pintura, escultura y orfebrería religiosa
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Portada lateral convertida en principal, con forma de arco de triunfo, única en la Región de Murcia
Durante la Guerra Civil, el templo sufrió daños importantes, pero fue restaurado con fidelidad a su diseño original. Su torre campanario es visible desde varios puntos de la ciudad, y su interior conserva frescos, altares y detalles artísticos que reflejan siglos de devoción.
Horario de visitas
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Todos los días
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Mañanas: 10:30 a 13:00 h
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Tardes: 17:30 a 19:30 h
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Fuentes del Marqués – Naturaleza, historia y leyenda a las puertas de Caravaca

A tan solo 2 km del casco urbano, en la falda de las sierras del Gavilán y el Buitre, se extiende el paraje de Las Fuentes del Marqués, un oasis de verdor, agua y silencio que ha sido testigo de siglos de historia y devoción. Con sus manantiales cristalinos, sus bosques de ribera y sus senderos serpenteantes, este espacio natural es el pulmón verde de Caravaca y uno de los enclaves más visitados por locales y peregrinos.
Historia y origen del nombre
El lugar ya era conocido en época islámica: el geógrafo Al-Himyari (siglos XIII–XIV) menciona dos fuentes en la zona, probablemente las de Mayrena y las del Marqués. En el siglo XV, parte de sus tierras fueron cedidas a la Iglesia del Salvador, y otras se destinaron a pastos comunales. El agua se usaba para riego, consumo humano y como fuerza motriz para molinos y batanes.
El nombre “del Marqués” proviene de Diego Uribe y Yarza, Marqués de San Mamés de Aras, quien fue propietario de la finca en el siglo XVIII. En 1989, el Ayuntamiento de Caravaca adquirió el terreno, convirtiéndolo en patrimonio público y espacio protegido.
Qué ver en el paraje
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Manantiales de las Sartenes: dos nacimientos de agua con caudal constante, rodeados de vegetación exuberante
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Cuevas del Marqués: excavadas en la roca, datan del siglo XI y fueron probablemente asentamientos agrícolas
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Torreón de los Templarios: edificio del siglo XVI que alberga el Centro de Interpretación de la Naturaleza
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Itinerario botánico: recorrido señalizado con especies autóctonas y explicaciones didácticas
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Senderos y áreas de descanso: ideales para pasear, hacer picnic o simplemente desconectar
Curiosidades y normas
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El paraje tiene un microclima único, con más de 17 hectáreas de biodiversidad concentrada
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No se permite el baño, la acampada libre ni el uso de vehículos a motor
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Los animales deben ir sujetos y se debe respetar la flora y fauna
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Los visitantes de fuera de Caravaca deben reservar entrada previa en la web oficial del paraje
Caravaca no es solo un destino: es una experiencia que se queda contigo. Desde las murallas templarias del castillo hasta el murmullo del agua en las Fuentes del Marqués, cada rincón ha susurrado siglos de fe, resistencia y belleza. Hemos caminado por sus calles empedradas, sentido el pulso de sus fiestas, y descubierto que detrás de cada piedra hay una historia que merece ser contada.
Aquí, la espiritualidad no es abstracta: se toca, se celebra, se vive. La Vera Cruz, los Caballos del Vino, el Santuario, el Palacio de la Encomienda… todo forma parte de un legado que sigue latiendo en cada peregrino, en cada visitante, en cada caravaqueño.
Pero no es un adiós. Es un hasta la próxima subida al cerro, hasta el próximo paseo por la Calle Mayor, hasta el próximo sorbo de historia en la Casa-Museo. Porque Caravaca de la Cruz, como toda ciudad con alma, siempre espera tu regreso.

Castillo de Caravaca de la Cruz – Murcia:
Fortaleza templaria y santuario medieval
Oficina Municipal de Turismo – Caravaca de la Cruz
Dirección: Calle de las Monjas, nº 19 30400 Caravaca de la Cruz (Murcia)
Teléfonos: 968 70 24 24 / 968 70 10 03 📠 Fax: 968 70 27 67
Email: turismo@caravacadelacruz.es
🌐 Web oficial de Turismo Caravaca
Horario de atención:
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Lunes a viernes: 10:00–14:00 y 16:30–19:30
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Sábados: 10:30–14:00 y 16:30–19:30
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Domingos y festivos: 10:30–14:00
Visita al Castillo-Santuario de la Vera Cruz
El Castillo de Caravaca, que alberga el Santuario de la Vera Cruz, es el emblema espiritual y patrimonial de la ciudad. Puedes visitarlo libremente o mediante visitas guiadas organizadas por la Oficina de Turismo.
Modalidades de visita
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Entrada libre al recinto exterior y miradores
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Acceso al Santuario y Museo de la Vera Cruz: entrada gratuita, aunque se aceptan donativos
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Visitas guiadas: disponibles bajo reserva, especialmente en temporada alta o Año Jubilar
Horario del Santuario y Museo
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Lunes a domingo: 10:00–14:00 y 16:30–19:30
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Festivos religiosos: puede haber modificaciones por actos litúrgicos
📍 Acceso por la Cuesta del Castillo, con señalización desde el casco histórico 👟 Recomendable calzado cómodo para la subida