Castillo templario de Culla: historia, leyendas y qué ver en este tesoro medieval de Castellón

Castillo de Culla: la fortaleza que domina el corazón del Maestrazgo
En lo alto de una colina rocosa, como si quisiera tocar el cielo con sus torres, el Castillo de Culla se asoma al paisaje agreste del Alto Maestrazgo, en la provincia de Castellón. Desde allí, la vista se extiende sin obstáculos por valles, montañas y caminos que, siglos atrás, eran rutas vitales entre el interior de Aragón y la costa mediterránea.
Su ubicación no fue casual. Culla se encuentra a más de mil metros de altitud, en un punto estratégico que permitía controlar el paso de mercancías, vigilar posibles incursiones y proteger a los habitantes de la comarca. El castillo, construido en el siglo XII sobre restos anteriores, fue una pieza clave en el entramado defensivo de la Orden del Temple, que lo adquirió como parte de una ambiciosa expansión territorial.
Hoy, aunque solo quedan vestigios de sus muros y torres, el espíritu del castillo sigue vivo en cada piedra del casco antiguo, declarado Bien de Interés Cultural. Pasear por sus calles empedradas es como recorrer un mapa medieval en carne y hueso, donde cada rincón tiene algo que contar.
Y cuando el sol se pone detrás de las sierras, el silencio que envuelve Culla parece susurrar las historias de templarios, campesinos y viajeros que alguna vez cruzaron sus dominios. Un lugar donde la geografía se convierte en narrativa, y la historia se respira en cada paso.
La historia templaria del Castillo de Culla: entre cruzados, pactos y ambición

A comienzos del siglo XIV, cuando la Orden del Temple ya sentía el peso de las intrigas que acabarían por disolverla, los caballeros templarios decidieron apostar por una última gran adquisición: el señorío de Culla. No fue una donación ni una conquista, sino una compra estratégica, casi desesperada, que costó la descomunal cifra de 500.000 sueldos valencianos. ¿Por qué tanto interés en este rincón del Alto Maestrazgo? Porque su ubicación, entre Aragón y Valencia, era perfecta para controlar rutas, evitar impuestos y consolidar poder.
El personaje clave en esta historia fue Guillem d’Anglesola, nieto del célebre Don Blasco de Alagón, uno de los grandes protagonistas de la reconquista aragonesa. Guillem, heredero de vastos dominios, fue quien finalmente vendió Culla a los templarios en 1303, convirtiéndose en el último eslabón de una cadena que unía nobleza, fe y estrategia militar. Su decisión marcó el inicio de una nueva etapa para el castillo, que pasó a ser bastión templario en una época convulsa.
Pero el sueño templario fue breve. Apenas cuatro años después, en 1307, la orden fue perseguida y disuelta. Culla, como otras posesiones templarias, pasó a manos de la Orden de Montesa, heredera espiritual y territorial del Temple en tierras valencianas.
Hoy, al recorrer las ruinas del castillo, uno puede imaginar a Guillem d’Anglesola negociando con los caballeros, a los templarios reforzando las murallas, y al pueblo de Culla despertando bajo el estandarte de la cruz patada. Es una historia de ambición, fe y legado que sigue viva entre las piedras que resisten al tiempo.
Arquitectura del Castillo de Culla: entre la roca y la memoria

El Castillo de Culla, aunque hoy se presenta como un conjunto de ruinas, fue en su día una fortaleza imponente, perfectamente adaptada al relieve escarpado del Alto Maestrazgo. Su arquitectura medieval respondía a una lógica defensiva y estratégica: una planta irregular, tres recintos amurallados y torres que se alzaban sobre la muela rocosa para dominar el territorio circundante.
Construido en el siglo XII y reforzado por los templarios tras su compra en 1303, el castillo combinaba elementos militares con símbolos de poder. Entre los restos que aún se conservan destacan la Torre del Pare Pere, fragmentos de murallas, torreones, la puerta de la Barbacana y escudos de armas de la Orden de Montesa, que heredó la propiedad tras la disolución del Temple

¿Y la rehabilitación?
Aunque el castillo fue destruido en 1842 por orden del general Baldomero Espartero —quien mandó reutilizar sus piedras para construir viviendas en el pueblo—, en las últimas décadas se han llevado a cabo trabajos de recuperación parcial. Estas intervenciones han permitido consolidar algunos muros, mejorar el acceso y preservar los vestigios más significativos.
Durante las excavaciones, se han descubierto fragmentos cerámicos del siglo III a.C. y pinturas realizadas con carbón que representan escenas de las Guerras Carlistas, lo que añade capas de historia aún más profundas a este enclave.
Hoy, el castillo forma parte del conjunto histórico de Culla, declarado Bien de Interés Cultural, y es accesible para los visitantes que quieran sumergirse en su pasado templario y disfrutar de las vistas que, siglos después, siguen siendo tan estratégicas como hermosas.
Leyendas y curiosidades del Castillo de Culla: entre fuerzas telúricas y prisiones que erizan la piel

El Castillo de Culla no solo guarda historia entre sus piedras: también está envuelto en un halo de misterio que ha alimentado leyendas durante siglos. Su ubicación, en lo alto de una muela rocosa entre los territorios de Aragón y Valencia, ha dado pie a todo tipo de relatos, algunos con tintes mágicos, otros con ecos de lo sobrenatural.
¿Fuerzas telúricas templarias? Una de las leyendas más curiosas sostiene que Culla fue elegida por los templarios no solo por su valor estratégico, sino por estar situada en uno de los vértices de la “cruz templaria peninsular”, una especie de red energética que conectaría enclaves sagrados. Según esta teoría, el lugar estaría cargado de fuerzas telúricas, lo que explicaría el magnetismo que muchos visitantes dicen sentir al recorrer sus ruinas.
La prisión medieval que aún estremece En el casco antiguo de Culla, justo a los pies del castillo, se encuentra “La Presó”, una antigua prisión medieval excavada en la roca. Se dice que quien se atreve a entrar puede sentir el peso del pasado en el aire, como si las paredes aún susurraran los lamentos de los prisioneros. Algunos relatos locales hablan de apariciones, ecos inexplicables y sensaciones de frío repentino.
El misterio de la compra templaria Otra curiosidad que alimenta el mito es el hecho de que Culla fue la última y más cara adquisición de la Orden del Temple en la península: medio millón de sueldos valencianos. ¿Por qué tanto interés en este pequeño pueblo? Algunos creen que los templarios sabían algo que los demás ignoraban: que Culla era más que una fortaleza, era un enclave con secretos ocultos
Recreación histórica “Culla 1233” Cada mes de octubre, el pueblo revive su pasado con una recreación medieval que transforma sus calles en un escenario vivo. Caballeros, campesinos, templarios y mercaderes desfilan por el casco histórico, devolviendo al castillo su esplendor perdido por unas horas
Visitar Culla: un paseo por la Edad Media en el corazón del Maestrazgo

Si ya estás en Culla, prepárate para dejarte envolver por uno de los pueblos más encantadores y auténticos de Castellón. Declarado Bien de Interés Cultural y miembro de la red de Los Pueblos Más Bonitos de España, Culla no es solo un destino: es una experiencia que mezcla historia, arquitectura, naturaleza y leyenda en cada rincón.
Situado a más de 1.100 metros de altitud, en plena comarca del Alto Maestrazgo, este pueblo medieval conserva un casco histórico que parece detenido en el tiempo. Sus calles empedradas, casas de piedra y miradores infinitos hacen que cada paso sea una postal.
Un viaje por la historia de Culla: de íberos a templarios

La historia de Culla es tan rica como las piedras que la sostienen. Este encantador pueblo del Alto Maestrazgo, en Castellón, ha sido testigo de culturas milenarias, conquistas, pactos y leyendas que han dejado huella en su arquitectura y en su alma.
Orígenes prehistóricos
Los primeros indicios de vida en Culla se remontan a la prehistoria, como lo demuestran los restos arqueológicos hallados en la Fuente de la Carrasca y la Roca del Corb. También destacan las pinturas rupestres del Barranco de Santa María y Covarxa, y los vestigios del poblado íbero del Castellar, que confirman que estas tierras ya estaban habitadas mucho antes de que llegaran los romanos o los musulmanes.
Dominio musulmán y reconquista cristiana
Durante la Edad Media, Culla estuvo bajo dominio musulmán hasta principios del siglo XIII. En 1233, el noble aragonés Blasco de Alagón, mano derecha de Jaime I, reconquistó la villa y el castillo, marcando el inicio de la etapa cristiana. Dos años después, en 1235, el rey Jaime I le otorgó oficialmente la propiedad de “Cuellar” (nombre antiguo de Culla).
Carta de Población y disputas nobiliarias
En 1244, Culla recibió su Carta de Población, otorgada por Guillermo III de Anglesola y su esposa Constanza de Alagón, consolidando el asentamiento cristiano. Sin embargo, la posesión del señorío fue objeto de disputas entre las familias Anglesola y Alagón, lo que añadió un matiz de intriga a su historia medieval.
Los templarios y la Orden de Montesa
En 1303, la poderosa Orden del Temple adquirió el señorío de Culla por una suma astronómica: 500.000 sueldos valencianos, convirtiéndolo en su última y más cara adquisición en la península. Tras la disolución del Temple en 1312, sus propiedades pasaron a la Orden de Montesa, que mantuvo el control durante siglos.
La Setena de Culla
Durante el siglo XIV, Culla lideró la creación de la Setena, una alianza de siete municipios que gestionaban de forma conjunta los derechos ganaderos y forestales concedidos por la Orden de Montesa. Esta unión fue símbolo de cooperación rural y perduró hasta el siglo XIX.
Hoy, al pasear por sus calles empedradas y contemplar las ruinas del castillo, uno no solo ve piedra y paisaje: ve siglos de historia entretejidos en cada rincón. Culla no es solo un pueblo bonito, es un testimonio vivo de la evolución de la península ibérica.
Lugares emblemáticos que no te puedes perder

La Prisión: Antigua cárcel excavada en la roca, con grilletes originales y una atmósfera que pone los pelos de punta. Fue granero templario antes de convertirse en prisión carlista

Iglesia Parroquial El Salvador: Construida en el siglo XVIII sobre un templo medieval, alberga un retablo de San Roque y una escultura gótica del patrón de Culla

Carrer del Pla: La calle con más encanto del pueblo, eje principal en época medieval, flanqueada por la Casa Abadía y otros edificios nobles

Mirador de El Terrat: Ideal para contemplar el entorno natural del Maestrazgo y dejar que el silencio te cuente historias.

Portal de la Font: Entrada al casco antiguo, donde comienza el viaje al pasado.

Antiguo Hospital y la Porta Nova: Vestigios de la vida civil y religiosa que completan el recorrido histórico.
Dejar Culla es como cerrar un libro que no quieres terminar. Tras recorrer sus calles empedradas, asomarte a sus miradores infinitos, escuchar el eco de los templarios entre las ruinas del castillo y sentir el peso de la historia en cada rincón, uno se va con la sensación de haber vivido algo más que una visita: una experiencia que se queda en el alma.
Este pueblo del Alto Maestrazgo no solo te muestra su pasado, te lo cuenta con voz propia. Y aunque el silencio de sus montañas parezca definitivo, siempre hay una razón para volver: una nueva leyenda que descubrir, una recreación histórica que revivir, o simplemente el placer de perderse entre sus piedras milenarias.
Así que no es un adiós, es un hasta la próxima. Porque Culla, como los buenos recuerdos, siempre espera con las puertas abiertas y el tiempo detenido.

Castillo templario de Culla: Historia, leyendas y qué ver en este tesoro medieval de Castellón
Oficina de Turismo de Culla
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Dirección: Carrer Abadia, 5, 12163 Culla, Castellón
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Teléfono: +34 678 135 160
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Correo electrónico: turismoculla@dipcas.es / culla@touristinfo.net
Horario de atención
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Martes a sábado: 10:00–14:00 y 15:00–18:00
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Domingos: 10:00–14:00
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Lunes: cerrado
Visitas guiadas al Castillo y casco histórico
Las visitas guiadas son altamente recomendadas, ya que permiten acceder a espacios que normalmente están cerrados al público, como la antigua prisión, el granero templario, y zonas del castillo. Además, los guías —especialmente Rosa, muy valorada por los visitantes— ofrecen explicaciones amenas y rigurosas sobre la historia templaria, la arquitectura y las leyendas del pueblo.
Precio orientativo
- 5 € por persona
- Duración: entre 1 h 30 min y 2 h 30 min, dependiendo del grupo y la época del año
Recomendaciones
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Se aconseja reservar con antelación, especialmente en fines de semana o durante eventos como “Culla 1233”
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Ideal para amantes de la historia, la fotografía y el turismo rural