En lo alto de la provincia de Burgos, en el pequeño pueblo de Castrillo de Murcia, cada mes de junio se vive una de las tradiciones más sorprendentes del Corpus en España. Allí, entre casas de piedra y calles estrechas, aparece El Colacho, un personaje demoníaco que corre, grita y salta sobre los bebés para “limpiarlos” simbólicamente del mal.
La fiesta se celebra en el Domingo de la Octava del Corpus, y en 2026 tendrá lugar el 7 de junio, culminando una semana de preparativos y rituales que mezclan devoción, teatro popular y un legado que se remonta al siglo XVII. Es un momento único: el pueblo entero se transforma en escenario de un rito que combina lo sagrado y lo festivo, lo ancestral y lo inesperado.
Una celebración breve, intensa y absolutamente singular, que convierte a Castrillo de Murcia en uno de los destinos más curiosos del Corpus en España.
Origen de la fiesta de El Colacho
La tradición de El Colacho se remonta al siglo XVII, en plena época barroca, cuando muchas localidades españolas desarrollaron rituales populares para acompañar las celebraciones del Corpus Christi. En ese contexto, surgió en Castrillo de Murcia un personaje demoníaco —el Colacho— que representaba el mal, el pecado y las tentaciones.
¿Por qué salta sobre los bebés?
El salto sobre los recién nacidos es la parte más llamativa del ritual, pero tiene una explicación simbólica muy clara:
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El Colacho representa al demonio.
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Los bebés representan la inocencia.
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Al saltar sobre ellos, el demonio “absorbe” o “se lleva” el mal, dejando a los niños protegidos y purificados.
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Es una forma popular de expresar la victoria del bien sobre el mal, que es el eje central del Corpus.
No es un bautismo ni un sacramento, sino un rito apotropaico (de protección) muy típico del folclore europeo, pero que en España solo se conserva aquí.
¿Tiene relación con la Iglesia?
Sí, pero de forma indirecta. La fiesta se integra dentro del Corpus, pero el salto en sí es un rito popular, no litúrgico. La Iglesia lo tolera desde hace siglos porque forma parte de la tradición local, pero no lo promueve como acto religioso.
¿Por qué solo aquí?
Porque Castrillo de Murcia mantuvo viva esta tradición mientras en otros lugares se perdió. La mezcla de cofradía, teatro popular, demonología barroca y ritual de protección es tan específica que no se replicó en otros pueblos.
Qué ver y cómo se desarrolla El Colacho
1) La llegada del Colacho
El personaje aparece vestido de amarillo y rojo, con máscara y látigo. Corre por las calles, grita, persigue a la gente y marca el tono caótico del ritual. Es el momento más fotogénico y el que más sorprende a quienes lo ven por primera vez.
2) La procesión del Corpus
Mientras el Colacho siembra el caos, la cofradía y los vecinos preparan la parte religiosa:
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Custodia
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Niños vestidos de blanco
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Altares en las calles
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Cofrades con estandartes
La procesión marca el ritmo oficial de la fiesta y contrasta con la figura del demonio.
3) Los bebés en los colchones
Las familias colocan a los bebés nacidos durante el año en colchones blancos alineados en la calle. Es un momento solemne y muy esperado: el pueblo entero se reúne para ver el ritual.
4) El salto del Colacho
El momento cumbre. El Colacho toma carrerilla y salta por encima de los bebés, de colchón en colchón. El gesto simboliza que el demonio se lleva el mal y deja a los niños protegidos.
Es rápido, intenso y único en el mundo.
5) La bendición final
Tras los saltos, llega la parte más calmada:
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El sacerdote bendice a los bebés
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Las familias recogen a los niños
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La procesión continúa su recorrido
Aquí se cierra el ciclo simbólico: del caos a la protección.
6) El fin de fiesta
El Colacho vuelve a aparecer para un último recorrido por el pueblo, esta vez más festivo. La gente se hace fotos, se comentan los saltos y el ambiente se relaja.
Horarios y programación
La programación oficial de El Colacho 2026 aún no ha sido publicada. Cada año se difunde a través del Ayuntamiento de Castrillo de Murcia y de la Cofradía del Santísimo Sacramento unos días o semanas antes del Corpus.
Puedes consultar la información actualizada en la web municipal:
Curiosidades de El Colacho
- El demonio no es uno solo. Aunque todos lo llaman “El Colacho”, en realidad hay dos personajes:
- El Colacho (el que salta)
- El Atabalero (el que marca el ritmo con el tambor)
- El salto no es improvisado. Los colchones se colocan siguiendo un orden concreto y el Colacho ensaya la carrera para no fallar la trayectoria.
- Los bebés deben haber nacido ese mismo año. Es un rito de protección para los recién nacidos del pueblo y de familias vinculadas a Castrillo de Murcia.
- La cofradía tiene más de 400 años. La Cofradía del Santísimo Sacramento es la encargada de organizar todo y mantener el ritual intacto desde el siglo XVII.
- El traje pesa más de lo que parece. Entre la máscara, la tela gruesa y el cinturón, el Colacho lleva encima más de 10 kilos, y aun así corre y salta sin parar.
- El látigo no es decorativo. Tradicionalmente se usaba para “espantar” el mal y a los curiosos que se acercaban demasiado. Hoy es más simbólico, pero sigue marcando el carácter del personaje.
- No hay otro ritual igual en el mundo. Hay fiestas de demonios en Europa, pero ninguna incluye el salto sobre bebés. Es un caso único de folclore barroco español.
- La Iglesia nunca lo prohibió. Aunque no es un acto litúrgico, la Iglesia local lo ha tolerado siempre porque forma parte del Corpus y de la identidad del pueblo.
- El Colacho no puede hablar. Durante toda la fiesta, el personaje mantiene silencio absoluto. Solo se comunica con gestos, carreras y saltos.
- El pueblo se multiplica por diez. Castrillo de Murcia tiene unos 200 habitantes… pero el día del salto puede reunir más de 2.000 personas.
Consejos para ver la fiesta
| Consejo | Detalle práctico |
|---|---|
| Llega con tiempo | El pueblo es pequeño y el día del salto se llena. Llega al menos 1–2 horas antes para encontrar sitio y aparcamiento. |
| Elige bien el lugar | Pregunta dónde colocarán los colchones y sitúate con antelación. Si quieres fotos, busca un lateral con buena visibilidad. |
| Respeta el recorrido | No invadas el espacio de los colchones ni el paso del Colacho. Los cofrades marcan muy bien por dónde no se puede pasar. |
| Cuidado con el Colacho | Corre, grita y usa el látigo. No es agresivo, pero mejor no ponerse en medio de su carrera ni darle la espalda. |
| Ropa y calzado | Calles empedradas, mucho rato de pie y posible calor en junio: calzado cómodo, gorra y agua siempre encima. |
| Respeto a las familias | Si haces fotos de los bebés, evita primeros planos muy invasivos y no publiques imágenes identificables sin permiso. |
| Qué hacer después | Quédate un rato tras el salto: el ambiente se relaja, puedes hablar con vecinos, hacer fotos del pueblo y tomar algo. |
Cómo llegar a Castrillo de Murcia (Burgos)
Castrillo de Murcia es un pueblo pequeño de la provincia de Burgos, situado entre Sasamón y Melgar de Fernamental. No tiene estación de tren ni autobús directo, así que la forma más cómoda de llegar es en coche.
🚗 Llegar en coche (la opción recomendada)
Desde Madrid
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Duración: 2 h 45 min aprox.
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Ruta más rápida: A-1 → salida 168 → N-627 → BU-621
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Carretera buena y muy directa.
Desde Burgos capital
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Duración: 35–40 min
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Ruta: N-120 → N-627 → BU-621
Desde Valladolid
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Duración: 1 h 15 min
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Ruta: A-62 → Melgar de Fernamental → BU-621
Desde Palencia
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Duración: 1 h
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Ruta: A-67 → Osorno → N-120 → BU-621
🅿️ Aparcamiento
El día del salto (Domingo de la Octava) el pueblo se llena.
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Se habilitan zonas de aparcamiento en las entradas del pueblo.
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Conviene llegar 1–2 horas antes para evitar cortes o saturación.
🚌 ¿Hay autobús?
No hay líneas regulares que lleguen directamente a Castrillo de Murcia. La opción más cercana sería Melgar de Fernamental, pero desde allí necesitarías taxi o coche.
🚆 ¿Y tren?
No hay estación en el pueblo. Las más cercanas son:
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Burgos Rosa de Lima (40 min en coche)
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Palencia (1 h en coche)
✈️ Aeropuertos cercanos
Por si el lector viene de fuera:
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Burgos (RGS) – 45 min
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Valladolid (VLL) – 1 h 20 min
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Madrid (MAD) – 2 h 45 min
El Colacho es una de esas celebraciones que solo pueden entenderse viéndolas de cerca. Un ritual que mezcla caos y devoción, teatro popular y memoria colectiva, y que convierte a Castrillo de Murcia en un escenario único durante el Corpus. No es una fiesta masiva ni diseñada para el visitante: es una tradición viva, cuidada por su cofradía y por un pueblo que la ha mantenido intacta durante siglos.
Si decides acercarte, hazlo con tiempo, con respeto y con curiosidad. Porque más allá del salto sobre los bebés —que es lo que todos conocen— lo que realmente sorprende es la energía del lugar, la implicación de los vecinos y la sensación de estar asistiendo a algo que no se parece a nada más. Una de esas experiencias que se quedan grabadas.
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