Cada primavera, cuando la Subbética despierta con luz nueva y el aire huele a romero fresco, Lucena se prepara para vivir uno de sus rituales más queridos: las Fiestas Aracelitanas, declaradas de Interés Turístico Nacional. Son días en los que la ciudad deja de ser rutina para convertirse en emoción compartida. Las calles se llenan de flores, música y trajes tradicionales; los balcones se engalanan; y la Virgen de Araceli, patrona de Lucena y del Campo Andaluz, vuelve a ocupar el centro espiritual y festivo de la ciudad.
La llegada de mayo marca el punto álgido de un ciclo que comenzó semanas antes con la Bajada desde el Santuario de Aras. A partir de ahí, Lucena late al ritmo de una devoción que se transmite de generación en generación, entre promesas, vítores y un sentimiento de pertenencia que solo estas fiestas saben despertar.
Un poco de historia
La historia de las Fiestas Aracelitanas comienza en 1562, cuando la imagen de María Santísima de Araceli llega a Lucena procedente de Roma. La tradición cuenta que su llegada estuvo vinculada al Marqués de Comares y a la basílica de Santa María in Aracoeli, en la colina capitolina. Desde aquel momento, la ciudad adoptó a la Virgen como un símbolo íntimo, casi familiar, y su devoción empezó a extenderse con una rapidez que sorprendió incluso a sus contemporáneos.
Ya en el siglo XVI, Lucena celebraba tres días de fiesta en honor a la Virgen. El Concejo apoyaba estas celebraciones con entusiasmo: eximía de sisa las ventas de comida y bebida, favoreciendo que la ciudad se volcara por completo en aquellos días de júbilo. Era una forma temprana de reconocer que la devoción aracelitana no era solo un acto religioso, sino un acontecimiento social que unía a todo el pueblo.
Con el paso del tiempo, la Virgen de Araceli se convirtió en un referente espiritual indiscutible. En el siglo XIX —con referencias documentales que sitúan el reconocimiento en 1851— fue proclamada Patrona de Lucena, y más adelante, su protección se extendió al Campo Andaluz, reforzando su papel como símbolo identitario de toda la comarca.
El modelo de fiesta que hoy conocemos empezó a tomar forma en 1954. A partir de ese año, las celebraciones adoptaron una estructura muy similar a la actual: romerías, cultos, proclamación de la Corte Aracelitana, ofrenda de flores, procesión del primer domingo de mayo y la esperada Subida al Santuario de Aras. La implicación municipal y cofrade consolidó un programa que, con matices, ha perdurado hasta nuestros días.
El reconocimiento externo no tardó en llegar. En 1998, las Fiestas Aracelitanas fueron declaradas de Interés Turístico Regional, y en 2009, alcanzaron la distinción de Fiesta de Interés Turístico Nacional, un título que certifica oficialmente lo que los lucentinos sabían desde hacía siglos: que estas fiestas son un tesoro cultural, emocional y patrimonial de primer orden.
Desarrollo de las Fiestas Aracelitanas
Las Fiestas Aracelitanas no empiezan de golpe: se despliegan en un ciclo perfectamente definido, que Lucena repite año tras año con una fidelidad casi ritual. Todo gira en torno a tres momentos esenciales —Bajada, Fiestas del Primer Domingo de Mayo y Subida— y cada uno tiene su propio carácter, su propio ritmo y su propia emoción.
Del 1 al 4 de Mayo de 2026
1. La Bajada — Penúltimo domingo de abril
El ciclo comienza en el Santuario de Aras, donde la Virgen permanece durante la mayor parte del año. En el penúltimo domingo de abril, Lucena asciende a la sierra para acompañarla en la Romería de Bajada.
La imagen, vestida de Pastora, es entregada a los santeros, que la portan a hombros durante todo el recorrido. El camino desciende entre vítores, cantos y promesas, hasta llegar a la ciudad, donde la Virgen es recibida oficialmente —tradicionalmente en la zona de la Puerta de la Mina— antes de ser trasladada a la Parroquia de San Mateo, su casa durante las semanas festivas.
Este momento marca el inicio emocional de las fiestas: desde ese día, Lucena vive “en modo aracelitano”.
2. La víspera — Proclamación y Pregón
En los días previos al primer domingo de mayo, la ciudad celebra dos actos que anuncian formalmente la llegada de la fiesta:
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La Proclamación de la Aracelitana Mayor y su Corte de Honor, un acto solemne y muy arraigado.
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El Pregón Aracelitano, donde un lucentino o lucentina elegido para la ocasión pone voz al sentimiento colectivo.
Ambos actos son parte esencial del calendario y marcan el tono cultural y emocional de la celebración.
3. La Ofrenda de Flores — Sábado de vísperas
El sábado anterior al primer domingo de mayo, Lucena se viste de color. La Ofrenda de Flores reúne a hermandades, asociaciones, colegios, peñas y familias enteras que avanzan en pasacalles hacia San Mateo.
Muchas mujeres lucen el traje típico aracelitano, y la ciudad se convierte en un río de flores que desemboca a los pies de la Virgen. Es uno de los actos más participativos y visuales de todo el ciclo.
4. Primer Domingo de Mayo — Día grande de Lucena
Este es el corazón de las Fiestas Aracelitanas. La jornada se divide en dos momentos fundamentales:
Función Solemne (mañana)
En la Parroquia de San Mateo se celebra la misa principal en honor a María Santísima de Araceli. Es un acto litúrgico de gran tradición y asistencia masiva.
Procesión Solemne (tarde-noche)
Al caer la tarde, la Virgen sale en procesión por el itinerario tradicional del casco histórico. La acompañan:
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los santeros,
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la Banda de Música,
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autoridades,
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hermandades,
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y miles de devotos.
La entrada en la Plaza Nueva y el regreso a San Mateo suelen estar acompañados de fuegos artificiales, campanas y un estallido de emoción colectiva que cierra la jornada más esperada del año.
5. La Subida — Primer domingo de junio
Un mes después, Lucena vuelve a mirar hacia la sierra. La Romería de Subida devuelve a la Virgen al Santuario de Aras, cerrando el ciclo con la misma solemnidad con la que comenzó.
Los romeros acompañan a la imagen durante el ascenso, y tras la misa de despedida, los santeros la suben de nuevo al santuario, donde permanecerá hasta el siguiente abril.
Características especiales de las Fiestas Aracelitanas
Las Fiestas Aracelitanas poseen una personalidad propia que va más allá de su calendario. Son celebraciones que se reconocen por sus gestos, sus símbolos y su manera particular de vivir la devoción. Entre todos esos elementos, hay algunos que definen la esencia de la fiesta y que la distinguen de cualquier otra en Andalucía.
La Santería Lucentina
Pocas imágenes procesionales en España se portan como la Virgen de Araceli. La santería lucentina es un estilo único, heredado y aprendido de generación en generación. Los santeros avanzan con pasos cortos, acompasados, casi silenciosos, creando un movimiento rítmico que parece mecer a la Virgen. No es solo una técnica: es un lenguaje emocional que los lucentinos reconocen al instante. Este modo de portar la imagen es uno de los rasgos más distintivos de la fiesta y un orgullo profundamente arraigado en la ciudad.
El Santuario de Aras como eje devocional
El Santuario de Aras, situado en la sierra que domina Lucena, no es solo el punto de partida y llegada de la Virgen. Es un lugar cargado de historia, considerado uno de los enclaves devocionales más antiguos de Andalucía. Allí comienza la Bajada y allí culmina la Subida, marcando el inicio y el cierre del ciclo aracelitano. Su presencia otorga a la fiesta un carácter de peregrinación y retorno que la hace única.
La estética floral y el traje típico aracelitano
Las Fiestas Aracelitanas tienen una estética propia, reconocible y profundamente cuidada. Los balcones se engalanan, las calles se llenan de flores y la procesión del primer domingo de mayo avanza bajo una lluvia de pétalos. A ello se suma el traje típico aracelitano, especialmente visible en la ofrenda de flores: un atuendo tradicional que muchas mujeres lucentinas visten con orgullo, reforzando la identidad visual de la fiesta.
Una fiesta intergeneracional
Las Fiestas Aracelitanas no pertenecen a un grupo concreto: son un patrimonio compartido. Participan familias enteras, desde los más pequeños hasta los mayores; hermandades, asociaciones, colegios, peñas y devotos que viven la fiesta como parte de su biografía. Esa continuidad generacional es uno de los pilares que mantienen viva la tradición desde hace más de cuatro siglos.

Programación Aracelitana 2026
(Basada en la estructura tradicional de años anteriores. Los horarios y actos específicos serán publicados por la Real Archicofradía y el Ayuntamiento más adelante.)
Las Fiestas Aracelitanas de 2026 seguirán el esquema habitual del ciclo aracelitano, que se mantiene prácticamente inalterado año tras año. Aunque la programación detallada aún no ha sido publicada oficialmente, sí pueden adelantarse los actos fundamentales, aquellos que forman parte fija de la celebración y que estructuran siempre estas fiestas.
Cartel oficial 2026
El cartel de las Fiestas Aracelitanas 2026 es obra de Miguel Cantero Sabán, presentado oficialmente por el Ayuntamiento
Penúltimo domingo de abril — Romería de Bajada
El ciclo comenzará, como es tradición, con la Bajada de la Virgen de Araceli desde el Santuario de Aras hasta Lucena. La imagen será portada a hombros de los santeros en una romería multitudinaria que marca el inicio emocional de las fiestas.
Sábado de vísperas — Ofrenda de Flores
La víspera del día grande tendrá lugar la tradicional Ofrenda de Flores.
Primer domingo de mayo — Día Grande de Lucena
El primer domingo de mayo volverá a ser el corazón de las fiestas.
Función Solemne
Celebrada en la Parroquia de San Mateo, es el acto litúrgico principal del ciclo.
Procesión Solemne
Por la tarde-noche, la Virgen recorrerá el itinerario tradicional del casco histórico.
Actividades complementarias (1–4 de mayo)
Durante el tramo central —del 1 al 4 de mayo de 2026— se desarrollarán actividades culturales, deportivas y municipales, siguiendo la línea de años anteriores. La programación concreta se publicará oficialmente más adelante.
Primer domingo de junio — Romería de Subida
El ciclo se cerrará con la Romería de Subida al Santuario de Aras, donde la Virgen regresará para permanecer hasta el siguiente abril.
Las Fiestas Aracelitanas son mucho más que un calendario: son un latido compartido, un modo de sentir y una forma de reconocerse en la historia de Lucena. Cada Bajada, cada pétalo en la procesión, cada romero que acompaña a la Virgen hasta Aras, renueva un vínculo que lleva más de cuatro siglos uniendo a generaciones enteras.
Si este recorrido te ha servido para entender mejor el espíritu aracelitano, te invito a seguir descubriendo la ciudad con la misma calma y la misma emoción con la que se viven estas fiestas. Lucena guarda rincones, historias y sabores que merecen ser explorados con tiempo.
Por eso, al final de este artículo encontrarás el enlace a mi Guía de Lucena, un recorrido completo por la ciudad para que puedas disfrutarla antes, durante o después de las fiestas. Una guía pensada para acompañarte, igual que estas celebraciones acompañan a los lucentinos año tras año.
Que la luz de mayo te encuentre en Lucena… o te lleve hasta ella.
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