Guía Completa para Descubrir Alicante y Sus Lugares Imprescindibles

Publicado el 20 de febrero de 2026, 10:54
Benacantil y Castillo de Santa Barbara, Alicante

Alicante no es solo una ciudad junto al mar: es una mezcla luminosa de historia, sal, piedra dorada y vida mediterránea. Cuando uno llega, lo primero que siente es esa luz tan suya, casi líquida, que se derrama por las fachadas, por las palmeras y por el paseo marítimo como si quisiera abrazarlo todo.

Es una ciudad que se descubre despacio, dejando que cada rincón cuente su parte de la historia.

Aquí conviven siglos de culturas: desde los íberos que levantaron los primeros asentamientos en el Benacantil hasta los comerciantes medievales que llenaban el puerto de voces y mercancías. Alicante ha sido frontera, refugio, plaza fuerte y, sobre todo, un lugar donde el Mediterráneo marca el ritmo de la vida. Su castillo vigila desde lo alto, sus barrios antiguos trepan por la ladera, y sus playas se abren como un respiro azul al final de cada calle.

Pero Alicante no es solo pasado. Es una ciudad viva, cálida, con plazas donde siempre hay alguien conversando, con mercados que huelen a fruta fresca y a mar, con terrazas donde el tiempo parece detenerse. Es ese tipo de lugar donde el visitante no se siente turista, sino invitado.

En esta guía te llevaré por sus rincones más especiales: los que cuentan historias, los que sorprenden, los que enamoran sin hacer ruido. Pasearemos por barrios con encanto, miradores que regalan panorámicas inolvidables, monumentos que guardan siglos de memoria y espacios donde la vida cotidiana late con fuerza.

Poco a poco, como si caminaras conmigo por sus calles, irás descubriendo por qué Alicante es mucho más que un destino de playa: es una ciudad que se queda contigo.

Un Viaje en el Tiempo por Alicante

Lucentum, “la ciudad de la lu

Antes de que Alicante fuera la ciudad luminosa que conocemos hoy, este rincón del Mediterráneo ya era un lugar codiciado. Imagina retroceder miles de años, cuando el monte Benacantil no tenía castillo, sino un asentamiento íbero que vigilaba la costa desde lo alto. Desde allí, los primeros habitantes observaban el mar como una promesa: rutas comerciales, pesca abundante y un clima que invitaba a quedarse.

Con el paso de los siglos, llegaron los romanos, que bautizaron la ciudad como Lucentum, “la ciudad de la luz”. Y no es casualidad: incluso entonces, la claridad del cielo y el brillo del mar marcaban el carácter del lugar. En sus calles se mezclaban comerciantes, artesanos y viajeros que encontraban aquí un punto estratégico entre la península y el Mediterráneo oriental.

Después, el tiempo avanzó hacia la Edad Media y Alicante se transformó de nuevo. Los árabes la llamaron Al-Laqant y dejaron una huella profunda: sistemas de riego, cultivos, trazados urbanos y, sobre todo, la fortaleza que coronaría el Benacantil. Desde sus murallas se controlaba la bahía y se defendía la ciudad de incursiones y disputas que marcaron la época.

Al-Laqant

Con la llegada de los reinos cristianos, Alicante se convirtió en plaza fuerte, puerto comercial y punto clave en las rutas marítimas. Sus muelles se llenaron de barcos que transportaban sal, vino, aceite y productos que viajaban hacia Italia, el norte de África o las Baleares. La ciudad creció, se amuralló, se reconstruyó tras ataques y bombardeos, y siguió mirando al mar como su gran aliado.

A lo largo de los siglos, Alicante ha sido frontera, refugio, objetivo militar y, finalmente, ciudad abierta y mediterránea. Cada cultura dejó una capa: íbera, romana, árabe, medieval, moderna. Y todas siguen ahí, visibles en sus calles, en sus barrios, en sus monumentos y en la forma en que la ciudad respira.

Hoy, cuando paseas por Alicante, no solo recorres una ciudad: recorres una historia viva que se ha ido tejiendo durante más de dos mil años. Y esa es precisamente la magia que vamos a descubrir juntos.


Alicante en sus Orígenes: De la Ciudad Íbera a la Huella Árabe


Antes de que Alicante fuera la ciudad luminosa que conocemos hoy, este territorio ya era un cruce de caminos donde distintas culturas dejaron su huella. Desde los primeros pobladores íberos, que eligieron estas colinas por su posición estratégica, hasta los romanos que la convirtieron en Lucentum, una ciudad próspera bañada por la luz del Mediterráneo, Alicante fue creciendo como un mosaico de influencias.

Siglos después, con la llegada de los árabes, la ciudad volvió a transformarse. Nació Al-Laqant, una urbe fortificada, llena de vida, mercados y huertos, protegida por una fortaleza que dominaba la bahía. Cada civilización aportó algo: técnicas agrícolas, arquitectura, comercio, defensas, costumbres… y todas juntas dieron forma a la identidad que aún hoy se respira en sus calles.

Este primer tramo del viaje te llevará a descubrir esos orígenes: los restos de la antigua Lucentum, las raíces íberas, la impronta romana y la profunda huella árabe que todavía se percibe en la estructura de la ciudad y en algunos de sus rincones más emblemáticos.


Lucentum (Tossal de Manises)

Lucentum (Tossal de Manises)

Lucentum fue una de las ciudades romanas más importantes de la costa levantina. Antes de los romanos, los íberos ya habían ocupado esta colina estratégica, pero fue Roma quien la convirtió en una auténtica urbe: calles rectas, termas, foro, murallas y viviendas organizadas según el modelo clásico.

Entre los siglos I a.C. y II d.C., Lucentum vivió su época de esplendor. Su puerto cercano facilitaba el comercio de vino, aceite, salazones y cerámica. Sin embargo, a partir del siglo III d.C., la ciudad comenzó a decaer. Cambios políticos, nuevas rutas comerciales y la pujanza de otros asentamientos hicieron que Lucentum fuera perdiendo protagonismo hasta quedar prácticamente abandonada.

Durante siglos, el lugar quedó oculto bajo la tierra, hasta que las excavaciones del siglo XX revelaron una de las joyas arqueológicas más importantes de la Comunidad Valenciana.

Lucentum significa “la ciudad de la luz

Curiosidades

 Un nombre que lo dice todo

El nombre Lucentum significa “la ciudad de la luz”. No es casualidad: los romanos quedaron fascinados por la claridad del cielo y el brillo del mar en esta zona. Para ellos, esta luz era un símbolo de prosperidad y buen augurio. Hoy, esa misma luminosidad sigue siendo uno de los rasgos más característicos de Alicante.

Las termas: el corazón social de la ciudad

En Lucentum se conservan restos de unas termas públicas que eran mucho más que un lugar para bañarse. Allí se cerraban acuerdos comerciales, se discutía política y se socializaba. Era el equivalente romano a un centro cultural y un spa a la vez. Los arqueólogos han encontrado incluso restos de los sistemas de calefacción subterránea (hipocaustos) que calentaban el agua y el suelo.

Una ciudad que estuvo a punto de desaparecer

A finales del siglo XX, el yacimiento estuvo en grave peligro: se proyectó construir una urbanización justo encima. Gracias a la presión de arqueólogos, historiadores y vecinos, se logró frenar el proyecto y proteger el lugar. Hoy, Lucentum es un Bien de Interés Cultural y uno de los yacimientos mejor conservados de la costa mediterránea.

Horarios y precios

  • Horario:

    • Invierno: 10:00–17:00

    • Verano: 10:00–20:00

  • Precio:

    • Entrada general: alrededor de 2 €

    • Reducida: 1 €

    • Domingos: entrada gratuita

(Estos horarios pueden variar ligeramente según temporada, pero esta es la referencia habitual.)

Consejo final

Visita Lucentum a primera hora de la mañana. La luz es suave, perfecta para fotos, y suele haber muy poca gente. Además, desde la parte alta del yacimiento tendrás una vista preciosa del mar y del skyline moderno de Alicante: un contraste espectacular entre la ciudad que fue y la ciudad que es.


Monte Benacantil y Castillo de Santa Bárbara

La montaña que lo ha visto todo

Monte Benacantil y Castillo de Santa Bárbara

Subir al Monte Benacantil es como ascender a un mirador del tiempo. A medida que avanzas por sus senderos, la ciudad queda abajo, extendiéndose como un tapiz de tejados, palmeras y mar. El aire cambia, se vuelve más fresco, más silencioso, como si la montaña quisiera contarte sus secretos. Desde aquí arriba, Alicante parece otra: más antigua, más profunda, más conectada con su pasado. Y en la cima, recortado contra el cielo, aparece el Castillo de Santa Bárbara, una fortaleza que ha sido testigo de batallas, conquistas, asedios y siglos de historia. Es imposible no sentir que estás pisando un lugar sagrado para la ciudad.

Historia del lugar

El Monte Benacantil ha sido un punto estratégico desde tiempos remotos. Los íberos ya lo utilizaban como lugar de vigilancia, pero fueron los árabes quienes, en el siglo IX, levantaron la primera gran fortificación que daría origen al castillo. Lo llamaron Banu-l-Qatil, nombre que con el tiempo derivó en “Benacantil”.

Durante la época islámica, la fortaleza era clave para controlar la bahía y proteger la ciudad de incursiones. Tras la conquista cristiana en 1248 por Alfonso X el Sabio, el castillo fue ampliado, reforzado y adaptado a las nuevas necesidades militares. A lo largo de los siglos, sufrió ataques, bombardeos y reconstrucciones, especialmente durante la Guerra de Sucesión y la Guerra de la Independencia.

Hoy, el Castillo de Santa Bárbara es uno de los complejos defensivos medievales más grandes de España y el símbolo indiscutible de Alicante.

Monte Benacantil y Castillo de Santa Bárbara

La famosa “Cara del Moro”

Si miras el monte desde la playa del Postiguet, verás un perfil humano tallado de forma natural en la roca. La leyenda cuenta que representa a un rey árabe que murió de amor por una joven cristiana. Aunque la historia es romántica, la realidad es geológica: la erosión del viento y la lluvia creó esta silueta que se ha convertido en uno de los iconos de Alicante.

Un castillo que fue prisión

Durante siglos, Santa Bárbara no solo fue una fortaleza militar, sino también una prisión. En sus mazmorras estuvieron encerrados desde prisioneros de guerra hasta personajes políticos. En el siglo XIX, incluso se utilizó para recluir a presos comunes. Hoy, algunas de esas estancias pueden visitarse, y todavía conservan un aire inquietante.

El ascensor excavado en la roca

Uno de los accesos más curiosos al castillo es el ascensor que sube desde la playa. Fue construido en los años 60 y está excavado completamente dentro del monte. El túnel tiene más de 200 metros de longitud y permite llegar a la cima en menos de un minuto. Una obra de ingeniería sorprendente para la época.

Monte Benacantil y Castillo de Santa Bárbara

Horarios y precios

  • Horario:

    • Invierno: 10:00–18:00

    • Verano: 10:00–22:00

  • Precio:

    • Entrada al castillo: gratuita

    • Ascensor desde la playa: aprox. 3 € por trayecto

Consejo final

Sube al castillo al atardecer. La luz dorada sobre la bahía es espectacular y, además, suele haber menos visitantes. Si quieres una experiencia aún más especial, baja caminando por los senderos del monte: verás Alicante encenderse poco a poco, como si la ciudad despertara de nuevo bajo tus pies.


Alicante Medieval: La Ciudad que Renació a los Pies del Castillo


Tras siglos marcados por íberos, romanos y árabes, Alicante entra en una nueva etapa que transformará por completo su identidad. Con la conquista cristiana en el siglo XIII, la ciudad vuelve a nacer: cambia su nombre, se reorganiza su trazado urbano y surgen nuevos barrios que trepan por la ladera del Benacantil buscando protección bajo la sombra del castillo.

Es una época de calles estrechas, casas encaladas, pequeñas plazas y miradores improvisados. La vida se concentra en la parte alta, donde la población cristiana empieza a asentarse y a dar forma a una ciudad distinta, más recogida, más íntima, pero llena de carácter. Aquí nacen las primeras parroquias, los primeros barrios cristianos y las tradiciones que aún hoy siguen vivas.

En este periodo medieval, Alicante se convierte en una ciudad que mira al mar, pero que se aferra a su montaña. Una ciudad que crece despacio, adaptándose a la pendiente, al clima y a la historia que la rodea. Y es precisamente en este escenario donde aparece uno de sus rincones más especiales: el Barrio de Santa Cruz, el alma antigua de Alicante.


Barrio de Santa Cruz

El alma medieval de Alicante

Barrio de Santa Cruz

Entrar en el Barrio de Santa Cruz es como abrir una puerta a otra época. Las calles se estrechan, las casas se vuelven más bajas y encaladas, las macetas trepan por las fachadas y el silencio se mezcla con el eco lejano de la ciudad moderna. Aquí, en la ladera del Benacantil, Alicante se vuelve íntima, casi secreta. Cada escalón parece llevarte un poco más atrás en el tiempo, hacia una ciudad que creció protegida por el castillo y que aún conserva la esencia de sus primeros habitantes cristianos. Pasear por Santa Cruz es dejarse envolver por un laberinto de colores, flores, miradores y pequeñas historias que se esconden en cada esquina.

Barrio de Santa Cruz

Tras la conquista cristiana en el siglo XIII, la población comenzó a asentarse en la ladera del Benacantil, buscando la protección del castillo y aprovechando el trazado irregular heredado de la época islámica. Así nació el Barrio de Santa Cruz, uno de los primeros núcleos urbanos de la nueva Alicante medieval.

Durante siglos, este barrio fue hogar de artesanos, pescadores y familias humildes que vivían en casas pequeñas, adaptadas a la pendiente. Sus calles estrechas y empinadas no eran un capricho urbanístico, sino una necesidad defensiva y climática: protegían del sol, del viento y de posibles ataques. Con el tiempo, Santa Cruz se convirtió en un barrio profundamente ligado a las tradiciones religiosas, especialmente a la Semana Santa, que aún hoy se vive aquí con una intensidad única.

A pesar de los cambios y del crecimiento de la ciudad, Santa Cruz ha conservado su esencia. Es uno de los pocos lugares donde todavía se respira la Alicante más antigua, la que nació al abrigo del castillo y se mantuvo fiel a su identidad durante siglos.

Barrio de Santa Cruz

Curiosidades 

Las cruces que dan nombre al barrio

El nombre “Santa Cruz” no es casual. Durante siglos, el barrio fue conocido por las pequeñas cruces que decoraban las fachadas y esquinas, colocadas por los vecinos como símbolo de protección. Algunas de estas cruces aún se conservan, y forman parte de un pequeño “museo al aire libre” que muchos visitantes pasan por alto.

La Semana Santa más íntima de Alicante

La procesión de Santa Cruz es una de las más emotivas de la ciudad. Los tronos, más pequeños que los del centro, suben y bajan por las calles estrechas con una destreza impresionante. Los vecinos decoran las fachadas con flores, velas y mantones, creando una atmósfera que parece sacada de otra época. Es una tradición que se vive desde dentro, con un sentimiento comunitario muy fuerte.

Miradores escondidos con vistas de postal

Aunque muchos turistas suben directamente al castillo, pocos saben que Santa Cruz tiene algunos de los miradores más bonitos de Alicante. Pequeñas plazas y descansillos entre escaleras ofrecen vistas espectaculares del puerto, del casco antiguo y del mar. Son rincones perfectos para descansar, respirar y disfrutar de la ciudad desde otra perspectiva.

Consejo final

Visita Santa Cruz a primera hora de la mañana o al final de la tarde. La luz es preciosa, las calles están tranquilas y podrás disfrutar del barrio sin prisas. Si quieres descubrir un rincón especial, busca la pequeña plaza que hay junto a la Ermita: desde allí, Alicante se despliega a tus pies como una postal perfecta.


Concatedral de San Nicolás

El gran templo renacentista de Alicante

Concatedral de San Nicolás

Al acercarte a la Concatedral de San Nicolás, la ciudad parece bajar el ritmo. Las calles se ensanchan, el bullicio se atenúa y, de pronto, aparece ante ti una fachada sobria, casi austera, que esconde un interior sorprendentemente luminoso. Entrar en este templo es como cruzar un umbral hacia otra Alicante: una ciudad que, tras siglos de guerras, conquistas y reconstrucciones, empieza a mirar hacia el Renacimiento con ambición y elegancia. La luz que entra por la gran cúpula azulada envuelve el espacio en una calma casi mediterránea, como si el mar hubiera encontrado aquí un refugio silencioso.

Historia del lugar

La Concatedral de San Nicolás se levantó entre los siglos XVI y XVII sobre los restos de un antiguo monasterio medieval dedicado a Santa María. Tras la conquista cristiana, este espacio se convirtió en uno de los centros religiosos más importantes de la ciudad, pero fue en pleno Renacimiento cuando Alicante decidió construir un templo acorde a su creciente relevancia.

El diseño, atribuido a Agustín Bernardino —discípulo de Juan de Herrera, arquitecto de El Escorial—, sigue el estilo herreriano: líneas rectas, sobriedad, proporciones perfectas y una monumentalidad que no necesita ornamentos excesivos. La gran cúpula azul, visible desde muchos puntos de la ciudad, se convirtió en un símbolo del nuevo Alicante que emergía entre los siglos XVI y XVII.

En 1959, el templo fue elevado a concatedral, compartiendo sede con la Catedral de Orihuela, lo que consolidó su importancia dentro de la diócesis.

Concatedral de San Nicolás

Curiosidades 

Una cúpula que domina la ciudad sin imponerse

La cúpula de San Nicolás es una de las más bellas del Mediterráneo español. Su color azul intenso, visible desde el castillo y desde muchos rincones del casco antiguo, se integra con el cielo y el mar de una forma casi poética. Lo curioso es que, pese a su tamaño, no busca imponerse: está diseñada para armonizar con la ciudad, no para dominarla.

La capilla de la Comunión: una joya escondida

Muchos visitantes pasan por alto una de las estancias más impresionantes del templo: la Capilla de la Comunión. Considerada una de las mejores muestras del barroco alicantino, es un espacio íntimo, lleno de detalles, donde la luz juega con las curvas y los dorados. Fue construida en el siglo XVIII y contrasta maravillosamente con la sobriedad renacentista del resto del edificio.

Concatedral de San Nicolás

Un templo que sobrevivió a guerras y bombardeos

Alicante fue bombardeada en varias ocasiones durante la Guerra de Sucesión y la Guerra Civil. La Concatedral sufrió daños, pero siempre fue restaurada con un profundo respeto por su diseño original. Cada restauración ha dejado pequeñas huellas que los expertos pueden identificar, convirtiendo el edificio en un libro abierto de la historia de la ciudad.

Horarios y precios

  • Horario:

    • Lunes a viernes: 10:00–13:00 y 18:00–20:00

    • Sábados: 10:00–13:00

    • Domingos: horarios variables según liturgia

  • Precio:

    • Entrada gratuita

(Los horarios pueden variar ligeramente según temporada y celebraciones religiosas.)

Consejo final

No te quedes solo en la nave principal. Busca la entrada a la Capilla de la Comunión: es uno de esos rincones que sorprenden incluso a quienes ya conocen Alicante. Si entras cuando la luz cae lateralmente por la tarde, verás cómo el espacio se transforma en un pequeño espectáculo de sombras y reflejos.


Alicante Moderna: Entre Palacios, Plazas y Poder Civil


Con la llegada de los siglos XVII y XVIII, Alicante deja atrás la austeridad medieval y comienza a transformarse en una ciudad más abierta, más organizada y con nuevas aspiraciones. El comercio marítimo crece, las instituciones civiles se fortalecen y las plazas empiezan a convertirse en el corazón de la vida urbana. Es una época en la que la ciudad se embellece, se expande y se dota de edificios que reflejan su creciente importancia política y económica.

Las calles se ordenan, surgen palacios y casas nobles, y la arquitectura adopta un lenguaje más monumental, más ambicioso. Alicante ya no es solo una ciudad que se protege bajo su castillo: es una ciudad que mira hacia el futuro, que se organiza en torno a su poder civil y que empieza a construir los espacios que definirán su identidad moderna.

En este nuevo capítulo del viaje, recorreremos los lugares que simbolizan esta transformación: edificios que hablan de autoridad, plazas que se convierten en escenarios de la vida pública y rincones donde la ciudad empieza a reconocerse como capital mediterránea.


Ayuntamiento de Alicante

Ayuntamiento de Alicante

Al llegar a la Plaza del Ayuntamiento, la ciudad parece detenerse un instante. El bullicio del casco antiguo se queda atrás y, de pronto, aparece ante ti una fachada majestuosa, equilibrada y luminosa que refleja la elegancia del barroco levantino. El edificio se alza con una serenidad imponente, como si llevara siglos observando el ir y venir de la vida alicantina. Sus torres gemelas enmarcan un espacio que invita a mirar hacia arriba, a respirar hondo y a sentir que has llegado al centro simbólico del poder civil de la ciudad. Entrar en el Ayuntamiento es entrar en la historia de una Alicante que se moderniza, que se organiza y que empieza a construir su identidad urbana con ambición.

Historia del lugar

El Ayuntamiento de Alicante, también conocido como la Casa Consistorial, se construyó entre los siglos XVII y XVIII sobre los restos de un antiguo edificio municipal medieval. La ciudad, en plena expansión económica gracias al comercio marítimo, necesitaba un edificio que reflejara su creciente importancia política y social.

El proyecto, de estilo barroco, se atribuye a los arquitectos Lorenzo Chápuli y Juan Bautista Borja. Su diseño combina monumentalidad y equilibrio, con una fachada simétrica coronada por dos torres que se han convertido en un icono del skyline histórico de Alicante.

En su interior, el edificio alberga salones ceremoniales, escaleras monumentales y espacios donde se han tomado decisiones clave para la ciudad durante más de tres siglos. Uno de los elementos más curiosos es la “cota cero”, el punto desde el cual se mide la altitud de todas las carreteras de España, situado en la escalera principal.

Ayuntamiento de Alicante

Curiosidades

La famosa “cota cero” de España

En la escalera principal del Ayuntamiento encontrarás una pequeña placa metálica que marca la cota cero, el punto exacto desde el cual se mide la altitud de todas las carreteras del país. Es un detalle que muchos visitantes pasan por alto, pero que convierte al edificio en un referente geográfico nacional. No es solo una curiosidad: es un símbolo de la importancia histórica de Alicante como punto de conexión entre la península y el Mediterráneo.

Un salón donde se respira historia

El Salón Azul, uno de los espacios más emblemáticos del Ayuntamiento, fue decorado en estilo isabelino y conserva mobiliario y detalles originales del siglo XIX. Aquí se han celebrado recepciones oficiales, bodas civiles y actos institucionales que han marcado la vida de la ciudad. Su atmósfera elegante y ligeramente teatral lo convierte en uno de los rincones más fotografiados del edificio.

Ayuntamiento de Alicante

Un edificio que sobrevivió a terremotos y bombardeos

Alicante ha sufrido varios terremotos y bombardeos a lo largo de su historia, especialmente durante la Guerra de Sucesión y la Guerra Civil. El Ayuntamiento resistió estos episodios, aunque tuvo que ser restaurado en varias ocasiones. Cada intervención dejó pequeñas huellas que los expertos pueden identificar, convirtiendo el edificio en un testigo silencioso de los momentos más difíciles de la ciudad.

Horarios y precios

  • Horario:

    • Lunes a viernes: 09:00–14:00

    • Visitas guiadas: horarios variables según temporada

  • Precio:

    • Entrada gratuita

(Las visitas guiadas suelen requerir reserva previa.)

Consejo final

No te limites a ver el Ayuntamiento desde fuera. Entra, sube la escalera principal y busca la cota cero: es uno de esos detalles que sorprenden incluso a los locales. Si puedes, intenta coincidir con una visita guiada: te permitirá acceder a salas que normalmente están cerradas al público y descubrir historias que no aparecen en los paneles informativos.


Explanada de España

El paseo más emblemático del Alicante moderno

Explanada de España

Caminar por la Explanada de España es sentir el pulso mediterráneo de Alicante. Las palmeras se alinean como una avenida natural que acompaña al visitante mientras el mar respira a pocos metros. El suelo, con su mosaico ondulante de más de seis millones de teselas, parece moverse bajo los pies como si imitara el vaivén de las olas. Aquí la ciudad se abre, se relaja y se muestra tal como es: luminosa, elegante y profundamente mediterránea. La Explanada no es solo un paseo; es un escenario donde la vida cotidiana se mezcla con la historia, donde turistas y locales comparten el mismo ritmo pausado, el mismo deseo de disfrutar del aire libre.

Historia del lugar

La Explanada de España nació en el siglo XIX, cuando Alicante comenzó a expandirse hacia el mar y a embellecer sus espacios públicos. Originalmente, este paseo se construyó sobre un antiguo malecón que protegía la ciudad de las mareas y servía como zona de carga y descarga para el puerto.

A finales del siglo XIX y principios del XX, con el auge de la burguesía alicantina y el crecimiento del comercio marítimo, la Explanada se transformó en un paseo elegante, inspirado en los bulevares europeos. Fue entonces cuando se plantaron las primeras palmeras y se diseñó el famoso mosaico ondulante, obra del arquitecto José Guardiola Picó, que se convirtió en uno de los símbolos visuales de la ciudad.

Con el paso del tiempo, la Explanada se consolidó como el corazón social de Alicante: un lugar para pasear, conversar, escuchar música, disfrutar del verano y sentir la esencia mediterránea en cada paso.

Explanada de España

Curiosidades

Un mosaico que engaña a la vista

El suelo de la Explanada está formado por más de 6,5 millones de teselas de mármol rojo, blanco y negro. Su diseño ondulante crea un efecto óptico sorprendente: parece que el suelo se mueve, como si fuera una prolongación del mar. Este patrón se ha convertido en uno de los iconos visuales de Alicante y ha sido reproducido en souvenirs, carteles y obras de arte.

El paseo que fue escenario de conciertos legendarios

Durante décadas, la Explanada ha sido un escenario cultural al aire libre. En su auditorio circular, conocido como “La Concha”, se han celebrado conciertos, recitales y eventos que forman parte de la memoria colectiva de la ciudad. Muchos alicantinos recuerdan aquí sus primeras noches de verano escuchando música bajo las estrellas.

La Casa Carbonell: la joya modernista que vigila el paseo

Al final de la Explanada se alza la Casa Carbonell, uno de los edificios más elegantes de Alicante. Construida en 1925, su fachada modernista y su aire señorial cuentan la historia de una ciudad que, en pleno siglo XX, quería mostrar su prosperidad y su conexión con Europa. La leyenda dice que su propietario, un industrial textil, la mandó construir tras ser humillado por un hotel cercano por su aspecto humilde. No hay pruebas, pero la historia sigue viva entre los alicantinos.

Consejo final

Si quieres disfrutar la Explanada como un auténtico alicantino, recórrela al atardecer. La luz dorada entre las palmeras, el sonido del mar y el ambiente relajado crean uno de los momentos más mágicos de la ciudad. Y si te apetece un capricho, prueba un helado en uno de los kioscos tradicionales: es un pequeño ritual local que nunca falla.


Mercado Central de Alicante

El latido cotidiano de la ciudad moderna

Mercado Central de Alicante

Al acercarte al Mercado Central, el ambiente cambia. El aire se llena de aromas: pan recién hecho, frutas maduras, pescado fresco traído del puerto al amanecer. Las voces de los vendedores se mezclan con el murmullo de los clientes, creando una sinfonía urbana que solo se entiende desde dentro. El edificio, con su fachada monumental y su aire de modernidad temprana, parece abrazar toda esta vida cotidiana. Entrar en el Mercado Central es entrar en el corazón auténtico de Alicante, donde la ciudad se muestra sin filtros: cercana, vibrante y profundamente mediterránea.

Historia del lugar

El Mercado Central se inauguró en 1921, en un momento en el que Alicante vivía una etapa de crecimiento económico y urbanístico. La ciudad necesitaba un gran mercado que sustituyera a los antiguos puestos dispersos por el casco antiguo y que respondiera a las nuevas exigencias de higiene, orden y modernidad.

El edificio fue diseñado por los arquitectos Francisco Fajardo Guardiola y Juan Vidal Ramos, dos figuras clave del urbanismo alicantino del siglo XX. Su estilo combina elementos modernistas con influencias eclécticas y racionalistas, creando un espacio funcional pero también estéticamente atractivo. La gran cúpula central, los ventanales y la estructura metálica interior permiten que la luz natural inunde el mercado, creando un ambiente cálido y acogedor.

Durante la Guerra Civil, el Mercado Central sufrió uno de los episodios más trágicos de la historia de Alicante: el bombardeo del 25 de mayo de 1938, uno de los ataques más devastadores contra población civil en la península. A pesar de los daños, el mercado fue restaurado y siguió siendo un punto esencial de abastecimiento y vida social.

Hoy, el Mercado Central es un símbolo de la Alicante moderna y un lugar imprescindible para entender la esencia de la ciudad

Mercado Central de Alicante

El bombardeo del 25 de mayo

El Mercado Central fue uno de los lugares más afectados por el bombardeo de 1938, que dejó cientos de víctimas. En el exterior del edificio, una placa recuerda este episodio para que no caiga en el olvido. Muchos alicantinos mayores aún cuentan historias transmitidas por sus familias sobre aquel día, convirtiendo el mercado en un espacio de memoria colectiva además de un lugar de comercio.

Un mercado con dos plantas y dos almas

El Mercado Central está dividido en dos niveles que representan dos mundos distintos. En la planta baja, el pescado y el marisco dominan el ambiente, con productos fresquísimos que llegan cada mañana desde la lonja. En la planta superior, las frutas, verduras, carnes y panaderías crean un mosaico de colores y aromas. Pasear por ambas plantas es como recorrer un mapa gastronómico de la provincia.

Los puestos históricos que pasan de generación en generación

Algunos de los puestos del mercado llevan más de 80 años en manos de las mismas familias. Son negocios que han sobrevivido a guerras, crisis y cambios sociales, y que mantienen recetas, técnicas y tradiciones que forman parte del patrimonio inmaterial de Alicante. Hablar con estos vendedores es descubrir historias que no aparecen en los libros.

Horarios y precios

  • Horario:

    • Lunes a viernes: 07:30–14:30

    • Sábados: 07:30–14:00

    • Domingos: cerrado

  • Precio:

    • Entrada gratuita

Consejo final

Ve al mercado entre semana a primera hora. Es cuando llegan los productos más frescos y cuando el ambiente es más auténtico, con los alicantinos haciendo su compra diaria. Si quieres un pequeño secreto: en la planta superior hay panaderías que preparan coca boba y coca de mollitas recién hechas. Son un capricho local que merece la pena probar.


Puerto de Alicante

La puerta histórica al Mediterráneo

Puerto de Alicante

El Puerto de Alicante es uno de esos lugares donde la ciudad respira de verdad. Al acercarte, el olor a sal y a madera mojada se mezcla con el sonido de los mástiles golpeando suavemente al viento. El mar se abre como un espejo azul que refleja la luz intensa del Mediterráneo, mientras los barcos entran y salen en un ritmo que parece eterno. Pasear por el puerto es sentir la esencia marinera de Alicante: una mezcla de historia, comercio, viajes, despedidas y regresos. Aquí, la ciudad se encuentra con el mar, y ese encuentro ha marcado su destino durante más de mil años.

Historia del lugar

El Puerto de Alicante tiene raíces muy antiguas. Ya en época romana existía un pequeño embarcadero que servía a Lucentum, pero fue durante la Edad Media cuando el puerto empezó a adquirir importancia estratégica. Con la llegada de la época moderna, especialmente entre los siglos XVI y XVIII, el puerto se convirtió en uno de los principales motores económicos de la ciudad.

Durante siglos, desde aquí salieron vinos, sal, pasas, almendras y productos agrícolas hacia Italia, Francia y el norte de África. A cambio, llegaban especias, tejidos, herramientas y mercancías que alimentaban el comercio local. En el siglo XIX, con la expansión del ferrocarril y el auge del comercio marítimo, el puerto se modernizó y se amplió, convirtiéndose en uno de los más importantes del Mediterráneo español.

En el siglo XX, el puerto vivió momentos clave: desde su papel durante la Guerra Civil —fue el último punto de evacuación republicana en 1939— hasta su transformación en un espacio abierto al ocio, la cultura y el turismo. Hoy combina actividad comercial, deportiva y recreativa, siendo uno de los lugares más vivos y visitados de Alicante.

Puerto de Alicante

Curiosidades 

El puerto que fue la última puerta de salida en la Guerra Civil

El 28 de marzo de 1939, miles de personas se agolparon en el puerto esperando barcos que nunca llegaron. Fue el último punto de resistencia republicana y el escenario de uno de los episodios más dramáticos de la historia reciente de España. Hoy, una escultura llamada La Memoria recuerda a quienes intentaron huir desde aquí.

La transformación del Muelle de Levante

Lo que hoy es una zona llena de restaurantes, terrazas y paseos fue durante décadas un espacio industrial y portuario. La reconversión del Muelle de Levante en los años 90 y 2000 cambió por completo la relación de Alicante con el mar, abriendo el puerto a la ciudadanía y convirtiéndolo en un lugar de encuentro.

El puerto deportivo: uno de los más grandes del Mediterráneo

El puerto deportivo de Alicante es uno de los más importantes de España, con cientos de amarres y una intensa actividad náutica. Además, ha sido sede de la salida de la Volvo Ocean Race, una de las competiciones de vela más prestigiosas del mundo, lo que ha situado a Alicante en el mapa internacional de la navegación.

Horarios y precios

El puerto es un espacio abierto, por lo que:

  • Horario:

    • Abierto las 24 horas

  • Precio:

    • Gratuito (Las actividades náuticas, museos o eventos dentro del puerto tienen precios propios.)

Consejo final

Si quieres disfrutar el puerto como un local, acércate al amanecer. La luz es suave, los barcos se mecen en silencio y el mar parece recién despertado. Es uno de los momentos más mágicos del día y un secreto que muchos visitantes desconocen. Además, desde el Muelle de Levante tendrás una vista preciosa del Castillo de Santa Bárbara iluminado por la primera luz.


Playa del Postiguet

La orilla donde Alicante se encuentra consigo misma

Playa del Postiguet

La Playa del Postiguet es ese lugar donde Alicante se vuelve pura luz. Al acercarte, el olor a sal se mezcla con la brisa cálida que llega desde el Mediterráneo, mientras el sonido de las olas marca un ritmo suave y constante. La arena fina y dorada se extiende a los pies del Benacantil, creando un contraste espectacular entre la montaña coronada por el castillo y el azul infinito del mar. Aquí, la ciudad se relaja, se abre y se muestra tal como es: mediterránea, luminosa y profundamente ligada al agua. Pasear por el Postiguet es sentir que Alicante respira contigo.

Historia del lugar

La Playa del Postiguet debe su nombre a una antigua puerta —el “postigo”— que formaba parte de la muralla medieval y que conectaba directamente la ciudad con el mar. Durante siglos, este fue el acceso natural de los pescadores, comerciantes y viajeros que llegaban por mar.

En el siglo XIX, con la expansión urbana y la apertura de la ciudad hacia el litoral, el Postiguet comenzó a transformarse en un espacio de ocio. A principios del siglo XX ya era una de las playas más populares de la provincia, frecuentada por familias, veraneantes y bañistas que llegaban en tranvía desde los barrios cercanos.

Con el paso del tiempo, el Postiguet se consolidó como la playa urbana por excelencia de Alicante: un lugar donde conviven historia, turismo, deporte y vida cotidiana. Hoy es uno de los espacios más fotografiados de la ciudad y un símbolo de su identidad mediterránea.

Playa del Postiguet

Curiosidades 

La playa que aparece en una de las canciones más famosas de Alicante

El Postiguet es protagonista de la canción popular “La manta al coll”, un himno festivo que los alicantinos cantan especialmente durante las Hogueras de San Juan. La letra menciona la playa como uno de los lugares emblemáticos de la ciudad, lo que demuestra su importancia en la memoria colectiva.

Un lugar privilegiado bajo la sombra del castillo

Pocas playas urbanas del mundo pueden presumir de tener una fortaleza medieval vigilándolas desde lo alto. El Castillo de Santa Bárbara, recortado contra el cielo, convierte al Postiguet en un escenario único donde historia y paisaje se funden en una sola imagen.

El antiguo balneario de principios del siglo XX

A principios del siglo pasado existió en el Postiguet un elegante balneario de madera construido sobre el mar, al estilo de los que había en San Sebastián o Santander. Era un lugar de moda donde la burguesía alicantina se bañaba “con decoro”. Aunque ya no existe, forma parte del imaginario nostálgico de la ciudad.

Consejo final

Disfruta el Postiguet al amanecer o al anochecer. A primera hora, la luz es suave y el mar está en calma; al caer la tarde, el castillo se tiñe de dorado y la playa se vuelve un lugar mágico para pasear. Si quieres un pequeño secreto local: camina hasta el extremo norte, donde la playa se curva ligeramente. Desde allí tendrás una de las mejores vistas del Benacantil y del skyline de Alicante.



Zonas recomendadas para alojarse en Alicante

Albufereta, Alicante

1. Centro Histórico (Casco Antiguo / El Barrio)

Ideal si buscas estar cerca de todo: monumentos, restaurantes, bares y ambiente local. Es la zona más auténtica y con más encanto, perfecta para moverse a pie.

2. Explanada – Puerto

Una de las zonas más cómodas y agradables para alojarse. Paseos junto al mar, vistas abiertas, ambiente tranquilo y acceso directo a restaurantes, ocio y al casco antiguo.

3. Playa del Postiguet

Perfecta para quienes quieren combinar ciudad y playa sin renunciar a la comodidad. Estarás a un paso del mar y a pocos minutos del centro.

4. Ensanche Diputación

Zona moderna, ordenada y muy práctica. Calles amplias, comercios, cafeterías y buena conexión con transporte. Ideal para quienes buscan comodidad y tranquilidad urbana.

5. Mercado Central – Rambla

Una ubicación estratégica: cerca del corazón comercial y gastronómico de Alicante. Perfecta para viajeros que quieren vivir la ciudad como un local.

6. Playa de San Juan

La mejor opción si buscas un ambiente más relajado, playas amplias y un entorno residencial. Ideal para estancias más largas o viajes en familia.

7. Cabo de las Huertas

Zona tranquila, elegante y con calas preciosas. Perfecta para quienes buscan naturaleza, silencio y un ambiente más exclusivo.

8. Albufereta

Una alternativa intermedia entre ciudad y playa. Bien comunicada, con vistas al mar y un ambiente más calmado que el centro.


Gastronomía de Alicante: Sabores que Nacen del Mar y la Tierra

Gastronomia Alicantina

Alicante no solo se recorre con los ojos: también se descubre con el paladar. Su gastronomía es un reflejo perfecto de su historia, su clima y su carácter mediterráneo. Aquí, los sabores nacen del mar que baña la ciudad, de las huertas que la rodean y de las tradiciones que han pasado de generación en generación. Cada plato cuenta una historia: de pescadores que regresaban al amanecer, de familias reunidas alrededor del arroz, de dulces que perfuman las fiestas y de vinos que guardan la esencia del sol. Comer en Alicante es viajar sin moverse de la mesa.

Nombre Tipo Zona Especialidad Ambiente
El Portal Taberna & Wines Restaurante / Wine bar Centro, cerca Explanada Tapas creativas, vinos, producto local Elegante, animado, ideal noche
Nou Manolín Restaurante Centro Arroces, marisco, barra de tapas Clásico, muy valorado por locales
La Taberna del Gourmet Restaurante / Gastrobar Cerca del Ayuntamiento Producto de kilómetro cero, tapas gourmet Moderno, cuidado, perfecto para foodies
Dársena Restaurante Puerto Arroces alicantinos, pescado de lonja Vistas al mar, ambiente marinero
Tábula Rasa Restaurante Centro Cocina de autor, producto local Contemporáneo, ideal cena especial
Steki Restaurante Casco antiguo Cocina mediterránea con guiños griegos Acogedor, íntimo, muy personal
El Buen Comer Restaurante tradicional Centro Cocina casera alicantina, guisos y arroces Familiar, muy local
Soho Alicante Bar de copas / Cocktail bar Centro Cócteles, música, ambiente nocturno Moderno, animado, ideal after-dinner
Concerto Wine & cocktail bar Cerca del Mercado Central Vinos seleccionados, cócteles de autor Cálido, sofisticado, perfecto para parejas
El Garaje Bar Bar / Tapas Zona centro Tapas creativas, cervezas y vinos Informal, joven, muy animado

Moros y Cristianos

Alicante no solo se recorre y se saborea: también se celebra. Sus fiestas son una mezcla vibrante de fuego, música, tradición y mar. Cada barrio, cada plaza y cada calle tiene un momento del año en el que se llena de vida, de colores y de sonidos que hablan de una identidad mediterránea profunda. Aquí, las fiestas no son un espectáculo para ver desde fuera: son una invitación a participar, a sentir y a formar parte de la ciudad.

Fiesta / Tradición Fecha aproximada Descripción
Hogueras de San Juan 20–24 de junio La fiesta grande de Alicante: monumentos artísticos, mascletàs, barracas y la espectacular Cremà que marca el inicio del verano.
Semana Santa Marzo / abril Procesiones íntimas y emotivas, especialmente en el Barrio de Santa Cruz, donde las calles estrechas crean un ambiente único.
Romería de la Santa Faz Segundo jueves tras Semana Santa La tradición más antigua de Alicante: miles de personas caminan hasta el monasterio de la Santa Faz en una jornada festiva y popular.
Moros y Cristianos Varias fechas según barrios Desfiles espectaculares, trajes brillantes y música festera que celebran la historia y la identidad mediterránea.
Carnaval de Alicante Febrero Fiesta callejera, disfraces y música, con el famoso Sábado Ramblero como punto culminante.
Navidad y Reyes Diciembre – enero Mercados, belenes, luces y una de las cabalgatas de Reyes más antiguas de España, con ambiente cálido y familiar.
Verano cultural Julio – agosto Conciertos al aire libre, ferias artesanales, cine en la Explanada y actividades en el puerto durante todo el verano.

Guía Práctica para Moverse por Alicante

Bloque Información práctica
Cómo moverse en transporte público Alicante cuenta con una red de autobuses urbanos eficiente y económica, ideal para desplazarse entre el centro, playas y barrios. El TRAM conecta la ciudad con San Juan, El Campello, Benidorm y otras localidades costeras, siendo una opción cómoda y con vistas al mar. Los billetes pueden comprarse a bordo o en máquinas expendedoras, y existen bonos de 10 viajes que reducen el coste por trayecto.
City Pass y tarjetas turísticas Alicante ofrece tarjetas turísticas que incluyen transporte público, descuentos en museos, visitas guiadas y actividades. Suelen ser rentables si planeas usar el TRAM o visitar varios puntos culturales. Algunas incluyen acceso prioritario o experiencias exclusivas, por lo que conviene revisar qué incluye cada modalidad antes de comprar.
Taxis y servicios VTC Los taxis en Alicante son fiables y con tarifas reguladas. Son una buena opción para trayectos cortos o para llegar al aeropuerto. También operan servicios VTC que permiten reservar con antelación y conocer el precio antes del viaje.
Moverse a pie El centro de Alicante es compacto, llano y muy agradable para caminar. La mayoría de los puntos de interés —Explanada, Ayuntamiento, Mercado Central, Puerto y Postiguet— están a pocos minutos entre sí. Es la mejor forma de disfrutar la ciudad y descubrir rincones que pasan desapercibidos desde el transporte.
Moverse en coche No es recomendable usar coche dentro del centro debido al tráfico y a la dificultad para aparcar. Sin embargo, puede ser útil si planeas excursiones a playas alejadas, calas o pueblos de la provincia. Existen parkings subterráneos céntricos que facilitan dejar el coche y recorrer la ciudad a pie.
Cómo llegar desde el aeropuerto El aeropuerto de Alicante-Elche está a unos 20 minutos del centro. El autobús C6 conecta el aeropuerto con la ciudad cada 20 minutos y es la opción más económica. Los taxis y VTC ofrecen un trayecto rápido y cómodo, especialmente si llevas equipaje o viajas en grupo.
Recomendaciones generales Lleva siempre agua en verano, ya que las temperaturas pueden ser altas. Usa calzado cómodo para caminar por el centro y subir al Castillo de Santa Bárbara. Si visitas en temporada alta, reserva actividades y restaurantes con antelación. Para moverte por la provincia, el TRAM es una opción excelente por precio y comodidad.

Alicante es una ciudad que no se explica: se vive. Se descubre paso a paso, entre calles que guardan historias antiguas, plazas que respiran vida cotidiana y miradores que se asoman al Mediterráneo con una serenidad luminosa. A lo largo de esta guía has recorrido sus barrios, sus monumentos, sus sabores y sus tradiciones; has sentido el pulso de una ciudad que combina modernidad y memoria, mar y montaña, calma y celebración.

Ahora te toca a ti convertir estas páginas en experiencia. Camina sin prisa, deja que la luz te acompañe, prueba sus arroces, escucha la pólvora en junio, piérdete por el Barrio de Santa Cruz, mira el castillo al atardecer y siente cómo el Mediterráneo te envuelve en cada rincón.

Alicante no es solo un destino: es una forma de estar, de disfrutar y de mirar el mundo con un brillo distinto. Ojalá esta guía te haya servido para abrir la puerta. Lo que viene ahora es lo mejor: vivirla.


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