La Endiablada 2026: una tradición ancestral que hace vibrar Almonacid del Marquesado

Publicado el 18 de enero de 2026, 8:43
Fiesta de interes turístico La Endiablada, Cuenca

En pleno corazón de Cuenca, entre llanuras silenciosas y carreteras que parecen no tener prisa, se encuentra Almonacid del Marquesado, un pequeño pueblo de apenas 400 habitantes que, cada febrero, se convierte en el epicentro de una de las tradiciones más antiguas —y más sonoras— de España. Aquí, donde la Mancha empieza a mezclarse con la Serranía, estalla La Endiablada, una fiesta que lleva siglos resonando con el eco metálico de los cencerros y la energía vibrante de sus “diablos”.

La celebración, declarada de Interés Turístico Nacional, se vive del 1 al 3 de febrero en honor a la Virgen de la Candelaria y San Blas. Durante estos días, más de un centenar de hombres del pueblo se visten con trajes de colores imposibles, se cargan a la espalda enormes cencerros y recorren las calles saltando, danzando y acompañando a las imágenes en procesión. El sonido es tan potente que se siente en el pecho antes que en los oídos.

El origen de esta tradición es tan misterioso como fascinante. Los documentos que podrían haberlo explicado desaparecieron en un incendio durante la Guerra Civil, así que hoy solo quedan hipótesis, leyendas y la certeza de que la fiesta es inmemorial, transmitida de generación en generación como un tesoro que no necesita explicación para seguir vivo.

La Endiablada es, en esencia, un choque precioso entre lo pagano y lo sagrado: devoción, ruido, color, identidad y una comunidad que se reconoce en cada salto. Un ritual que no se observa: se vive.


Curiosidades de La Endiablada

Cencerros de la Fiesta de la endiablada, Cuenca

1. Los cencerros pueden pesar hasta 30 kilos

Los “diablos” llevan a la espalda entre dos y cuatro cencerros enormes, sujetos con correas de cuero. No son atrezo: pesan de verdad. Algunos superan los 30 kilos, y aun así los participantes recorren el pueblo dando saltos y sacudiéndolos sin descanso. El sonido es tan potente que se escucha desde las afueras del pueblo, y es parte esencial del ritual: se dice que “limpia”, “protege” y “abre camino”.

2. El traje es un estallido de color… y cada uno es único

No existe un uniforme oficial. Cada diablero confecciona o hereda su propio traje, normalmente de seda o raso, con estampados imposibles: flores, lunares, rayas, figuras geométricas. La mezcla es parte del encanto. La única norma no escrita es que sea llamativo, casi estridente, como si la fiesta quisiera desafiar al invierno con color.

3. El origen es un misterio por culpa de un incendio

Los documentos que explicaban el origen exacto de la fiesta desaparecieron en un incendio durante la Guerra Civil. Desde entonces, solo quedan hipótesis: algunos creen que es un ritual pagano de purificación; otros, que nació para honrar a San Blas; y hay quien lo relaciona con antiguos ritos pastoriles. Lo único seguro es que la tradición es muy anterior a cualquier registro escrito.

4. Los diablos no pueden dejar de saltar

No es una metáfora: durante las procesiones, los diablos no pueden caminar normal. Deben avanzar dando saltos o sacudidas constantes para que los cencerros suenen sin parar. Es un esfuerzo físico enorme, y por eso muchos participantes empiezan a entrenar semanas antes. La resistencia es parte del orgullo.

Cencerros de la Fiesta de la endiablada, Cuenca

5. La fiesta divide al pueblo en dos “bandos” simbólicos

Aunque no es una competición, existe una especie de “rivalidad sana” entre los diablos que acompañan a la Virgen de la Candelaria y los que acompañan a San Blas. Cada grupo tiene sus ritmos, sus formas de saltar y su propia energía. Es una dualidad que da vida a la fiesta y que los vecinos viven con cariño.

6. Los niños también participan… pero con cencerros pequeños

La tradición se transmite desde la infancia. Los más pequeños llevan trajes similares a los de los adultos, pero con cencerros más ligeros. Es emocionante ver cómo imitan los saltos y gestos de sus padres y abuelos. Para muchos, es el primer contacto con una tradición que luego mantendrán toda la vida.

7. El sonido es tan fuerte que se siente en el pecho

No es exageración: cuando más de cien diablos saltan al mismo tiempo, el estruendo metálico crea una vibración que se percibe físicamente. Es una experiencia sensorial que sorprende incluso a quienes ya conocen la fiesta. No es solo ruido: es identidad.

8. La fiesta atrae a antropólogos y fotógrafos de todo el mundo

La mezcla de ritual, color, misterio y devoción convierte a La Endiablada en un imán para investigadores y artistas. Cada año llegan equipos de universidades, documentalistas y fotógrafos que buscan capturar una tradición que parece suspendida en el tiempo.


Horarios y estructura de la fiesta de La Endiablada

Virgen de la candelaria, La Endiablada

La Endiablada se celebra cada año del 1 al 3 de febrero en honor a la Virgen de la Candelaria (1 de febrero) y San Blas (3 de febrero), con un programa que se repite de forma bastante estable, aunque los horarios concretos pueden variar ligeramente según el año.

Día 1 de febrero – Virgen de la Candelaria

  • Mañana:

    • Salida de los diablos por las calles del pueblo, haciendo sonar los cencerros y recorriendo las casas.

    • Procesión y actos en honor a la Virgen de la Candelaria, con diablos y danzantas acompañando la imagen.

  • Tarde:

    • Nuevos recorridos por el pueblo, bailes y saltos en la plaza.

    • Ambiente festivo continuo, con los diablos prácticamente sin dejar de sonar.

Día 2 de febrero – Jornada central de fiesta

  • Mañana:

    • Recorridos de los diablos por el pueblo, visitas a casas y calles principales.

    • Actos religiosos y preparativos para la festividad de San Blas.

  • Tarde:

    • Danzas, saltos y encuentros en la plaza, con gran afluencia de visitantes.

    • Es uno de los días con más ambiente, ideal para quien quiera vivir la fiesta sin perderse nada.

Día 3 de febrero – San Blas

  • Mañana:

    • Procesión de San Blas, acompañado por los diablos y las danzantas, con cencerros y música tradicional.

    • Es uno de los momentos más emblemáticos de la fiesta, muy recogido en crónicas y reportajes.

  • Tarde:

    • Últimos recorridos de los diablos, despedida de la fiesta y ambiente festivo hasta el final del día.

“Los horarios concretos de procesiones y actos pueden variar cada año. Antes de ir, consulta el programa oficial en la web de La Endiablada o en el Ayuntamiento de Almonacid del Marquesado.”


Almonacid del Marquesado: un pequeño pueblo con una gran tradición

Almonacid del Marquesado: un pequeño pueblo con una gran tradición

Almonacid del Marquesado es uno de esos lugares que, a primera vista, parecen tranquilos, casi suspendidos en el tiempo. Situado en la provincia de Cuenca, entre campos abiertos y carreteras que serpentean por la Mancha, este municipio de apenas 400 habitantes guarda un patrimonio humilde pero lleno de identidad. Su encanto no reside en grandes monumentos ni en rutas masificadas, sino en la autenticidad de sus calles, en su ritmo pausado y en una tradición que lo ha puesto en el mapa cultural de España: La Endiablada.

Aunque la fiesta es su principal reclamo turístico, el pueblo ofrece algunos rincones que merecen una parada. La Iglesia de San Blas, epicentro de la celebración del 3 de febrero, es uno de los edificios más representativos del municipio. También destacan pequeñas ermitas como la de San Sebastián o la de San Antón, que forman parte del paisaje espiritual y rural de la zona. La Casa de la Tercia, con su arquitectura tradicional manchega, recuerda la historia agrícola del pueblo, mientras que la plaza y el Ayuntamiento concentran la vida cotidiana y el ambiente festivo durante los días grandes.

A pocos kilómetros, la Laguna del Hito añade un toque natural a la visita: un humedal protegido donde cada invierno se reúnen miles de grullas. Es un contraste precioso con el estruendo de los cencerros: naturaleza silenciosa frente a tradición vibrante.

Almonacid del Marquesado no es un destino turístico al uso, y quizá ahí reside su encanto. Es un lugar que se descubre sin prisas, donde cada detalle tiene un porqué y donde la fiesta no es un espectáculo para visitantes, sino una expresión profunda de identidad. Quien llega atraído por La Endiablada suele marcharse con la sensación de haber conocido algo más que una celebración: una comunidad que mantiene viva una tradición única.


Consejos prácticos para vivir La Endiablada

1. Llega con tiempo (y mejor por la mañana)

Durante los días de fiesta, las calles del pueblo se llenan rápido. Llegar temprano te permite aparcar sin estrés, recorrer el casco urbano con calma y elegir un buen punto para ver las procesiones.

2. Prepárate para el frío de febrero

Almonacid del Marquesado está en una zona elevada de Cuenca y las temperaturas pueden ser bajas, especialmente por la mañana. Lleva ropa térmica, guantes y algo para el viento. El contraste entre el silencio del campo y el estruendo de los cencerros se disfruta mejor si no estás tiritando.

3. Calzado cómodo: vas a caminar (y mucho)

Las calles son estrechas, algunas con pendiente, y la fiesta se vive en movimiento. Un calzado cómodo y con suela antideslizante es esencial para seguir a los diablos sin perderte nada.

4. Respeta el espacio de los diablos

Los participantes llevan cencerros muy pesados y necesitan espacio para saltar y moverse. No te acerques demasiado ni intentes cruzarte en su camino para hacer fotos. Ellos van concentrados y tú evitarás sustos.

5. Si quieres buenas fotos, busca luz lateral

La fiesta es muy visual: trajes de colores, cencerros, saltos, humo de incienso. La mejor luz suele estar en las calles laterales y en la plaza cuando el sol está bajo. Evita ponerte justo detrás de los diablos: el movimiento es impredecible.

6. Lleva agua y algo para picar

No siempre hay bares abiertos durante toda la mañana y la fiesta es larga. Una botella de agua y un snack te salvarán entre procesión y procesión.

7. Consulta el programa oficial antes de ir

Aunque la estructura de la fiesta es estable, los horarios concretos pueden variar cada año. Revisa la web oficial o el Ayuntamiento para confirmar procesiones y actos religiosos.

8. Aprovecha para pasear por el pueblo

Entre acto y acto, date una vuelta por la plaza, la Iglesia de San Blas o la Casa de la Tercia. Son pequeños pero aportan contexto y ayudan a entender la identidad del lugar.

9. Si vas en coche, ojo con el aparcamiento

En los días grandes, el aparcamiento dentro del pueblo es limitado. Lo más práctico es dejar el coche en las entradas del municipio y caminar unos minutos.

10. Vive la fiesta con respeto

La Endiablada no es un espectáculo turístico: es una tradición profundamente arraigada. Participa, observa, pregunta… pero siempre desde el respeto a quienes la mantienen viva.


Cómo llegar a Almonacid del Marquesado

Almonacid del Marquesado es un pueblo pequeño y bien conectado por carretera, situado en la provincia de Cuenca. No cuenta con estación de tren ni autobús directo, así que la forma más cómoda de llegar es en coche.

🚗 En coche (la opción más rápida y práctica)

Según las rutas oficiales, la distancia desde Madrid es de 119 km y el trayecto dura aproximadamente 1 hora y 14 minutos.

Ruta recomendada desde Madrid

  • Salida por A-3 (Autovía del Este) dirección Valencia.

  • Tomar la salida hacia N-400 dirección Tarancón.

  • Continuar por CM-200 hasta llegar a Almonacid del Marquesado.

Es una ruta sencilla, con carreteras en buen estado y tráfico fluido fuera de horas punta.

🚌 En autobús

No existe línea directa de autobús a Almonacid del Marquesado. La opción más cercana es viajar hasta Tarancón o Cuenca y desde allí continuar en taxi o coche.

🚆 En tren

Tampoco hay estación en el municipio. Las estaciones más cercanas son:

  • Tarancón (Cercanías y Media Distancia)

  • Cuenca Fernando Zóbel (AVE)

Desde cualquiera de ellas, el trayecto final debe hacerse por carretera.

📍 Ubicación exacta

Coordenadas oficiales del municipio: 39.8233° N, –2.7669° O


La Endiablada es una de las fiestas más singulares y antiguas de España, declarada de Interés Turístico Nacional y celebrada cada año en Almonacid del Marquesado (Cuenca). Su mezcla de tradición, devoción y rituales ancestrales la convierte en un evento único para quienes buscan experiencias culturales auténticas. Los cencerros, los trajes de colores, las procesiones y el ambiente del pueblo forman un conjunto difícil de encontrar en cualquier otro lugar de la península.

Si estás pensando en visitar La Endiablada, recuerda que la fiesta se celebra del 1 al 3 de febrero, en honor a la Virgen de la Candelaria y San Blas. Aunque Almonacid es un municipio pequeño y con servicios limitados, su entorno ofrece alojamientos rurales, pueblos cercanos con buena oferta gastronómica y espacios naturales como la Laguna del Hito. Llegar en coche es la opción más cómoda, ya que no existe transporte público directo.

Este artículo reúne fechas, historia, curiosidades, consejos prácticos y recomendaciones para ayudarte a planificar tu visita y disfrutar de una de las tradiciones más vibrantes de Castilla-La Mancha. Si buscas fiestas de invierno, celebraciones rurales o experiencias culturales auténticas, La Endiablada es una cita imprescindible en el calendario.

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