Introducción a las Fiestas de la Magdalena: origen, tradición y alma de Castellón
Cada marzo, cuando el invierno empieza a aflojar y la luz vuelve a estirarse sobre el Mediterráneo, Castellón despierta con una energía que no se parece a ninguna otra. La ciudad se transforma: las calles se llenan de música, pólvora, colores y un orgullo antiguo que late desde hace más de siete siglos.
Son las Fiestas de la Magdalena, el gran relato fundacional de Castellón convertido en celebración viva.
Su origen se remonta al siglo XIII, cuando los habitantes abandonaron la colina de la Magdalena para asentarse en el llano fértil que hoy ocupa la ciudad. Ese traslado —humano, simbólico y profundamente identitario— quedó grabado en la memoria colectiva. Y cada año, la ciudad lo recuerda con una romería que no es solo un paseo: es un viaje emocional hacia el lugar donde todo empezó.
con miles de personas caminando hacia la ermita, es el corazón de esta historia. Las cañas verdes, las cintas, los cantos y el paisaje mediterráneo crean una escena que mezcla devoción, tradición y comunidad. Es un ritual que une generaciones y que mantiene viva la raíz de Castellón.
A su alrededor, la fiesta se expande: las Gaiatas, monumentos de luz que representan a cada sector de la ciudad, iluminan la noche con un lenguaje propio; las mascletaes hacen vibrar el aire; el Pregó abre las puertas del pasado; y la ciudad entera se convierte en un escenario donde la identidad castellonense se celebra sin reservas.
Todo este conjunto —historia, tradición, estética y emoción— ha llevado a que las Fiestas de la Magdalena estén reconocidas como Fiesta de Interés Turístico Internacional, la máxima distinción que puede recibir una celebración en España. No es solo un título: es el reconocimiento a una fiesta que ha sabido conservar su esencia mientras crecía, que ha mantenido vivo su origen sin perder su capacidad de reinventarse.
La Magdalena no es una fiesta más. Es un relato que se camina, se escucha, se mira y se siente. Es Castellón contándose a sí misma, año tras año, con la misma luz que vio nacer la ciudad.
¿En qué consisten las Fiestas de la Magdalena?
Las Fiestas de la Magdalena son nueve días en los que Castellón se entrega por completo a la celebración. La ciudad se llena de luz, pólvora, música y vida en la calle. Es una fiesta expansiva, abierta y profundamente mediterránea, donde cada día tiene su propio ritmo: desfiles, espectáculos pirotécnicos, conciertos, gastronomía popular, actos tradicionales y un ambiente que mezcla modernidad con costumbres muy arraigadas.
Durante la semana magdalenera, las Gaiatas —estructuras luminosas que representan a cada sector de la ciudad— recorren las calles acompañadas por comisiones festivas, bandas y peñas. Las plazas se convierten en escenarios improvisados, los barrios organizan actividades propias y la ciudad vibra con mascletaes, música y encuentros sociales. Es una fiesta que se vive caminando, comiendo, escuchando y compartiendo.
La Romería de les Canyes: el corazón del primer domingo
La romería es el acto que marca el inicio emocional de la fiesta. Al amanecer del primer domingo, miles de personas salen desde el centro de Castellón hacia la ermita de la Magdalena, siguiendo un recorrido que combina naturaleza, tradición y convivencia.
Lo que hace especial esta romería es su carácter colectivo: familias enteras, grupos de amigos, peñas y visitantes avanzan juntos portando las cañas decoradas con cintas verdes. A lo largo del camino hay paradas, música, almuerzos populares y un ambiente festivo que se mezcla con el simbolismo del regreso al lugar donde nació la ciudad.
Al llegar a la ermita, la celebración continúa con actos tradicionales, gastronomía típica y un ambiente que mezcla devoción, alegría y pertenencia. La bajada de la romería, ya por la tarde, es igual de festiva: un regreso lleno de música, risas y encuentros que marcan el verdadero arranque de la semana magdalenera.
Actos principales de las Fiestas de la Magdalena del 7 al 15 de marzo
Pregó
El Pregó es la gran apertura oficial de la fiesta. Un desfile largo, colorido y profundamente identitario que recorre la ciudad mostrando danzas tradicionales, grupos folclóricos, carros engalanados y representaciones de pueblos de toda la provincia. Es la carta de presentación de la Magdalena: un viaje visual por la cultura castellonense que marca el inicio del ambiente festivo.
Desfile de Gaiatas
Es el acto más emblemático después de la romería. Cada sector de Castellón presenta su Gaiata, un monumento de luz que avanza acompañado por música, comisiones festivas y estandartes. El desfile nocturno convierte la ciudad en un río de colores y brillos. Las gaiatas no son carrozas: son símbolos de identidad, diseñados durante meses y defendidos con orgullo por cada barrio.
Mascletaes
Cada día, a mediodía, la ciudad vibra con una mascletà. No es un espectáculo visual, sino sonoro: ritmos de pólvora que se sienten en el pecho y que forman parte del ADN festivo valenciano. Es uno de los momentos más esperados por locales y visitantes, un ritual diario que marca el pulso de la fiesta.
Castillos de fuegos artificiales
Por la noche, el cielo se llena de color con castillos pirotécnicos de gran formato. Muchos están diseñados por pirotecnias históricas de la Comunidad Valenciana, lo que garantiza espectáculos creativos, intensos y muy cuidados. Suelen celebrarse en distintos puntos de la ciudad y atraen a miles de personas.
Enfarolà del Campanar
Uno de los actos más simbólicos. El campanario de Santa María se ilumina de forma especial, convirtiéndose en un faro festivo visible desde gran parte de la ciudad. Es un momento emotivo, muy querido por los castellonenses, que marca la unión entre tradición religiosa y celebración popular.
Cabalgata del Foc
Hacia el final de la semana, la Cabalgata del Foc recorre las calles con figuras, pirotecnia y elementos de fuego que anuncian el cierre de la fiesta. Es un acto vibrante, espectacular y cargado de simbolismo, que prepara el ambiente para la despedida de la Magdalena.
Conciertos, ferias y vida en la calle
Durante toda la semana hay conciertos gratuitos, verbenas, actividades infantiles, ferias, mercados y mesones gastronómicos. Las peñas y collas llenan la ciudad de puntos de encuentro donde se come, se baila y se celebra hasta bien entrada la noche. La Magdalena es, ante todo, una fiesta que se vive en la calle.
Curiosidades de las Fiestas de la Magdalena
1. Las gaiatas nacieron de un objeto muy humilde
Antes de convertirse en monumentos luminosos, las gaiatas eran faroles de mano que los vecinos usaban para iluminar el camino durante la romería nocturna. Con el tiempo, ese farol se transformó en una obra artística que hoy puede superar los 10 metros de altura.
2. La fiesta cambió de fecha por un motivo inesperado
Originalmente se celebraba en Cuaresma estricta, pero en el siglo XX se trasladó para evitar coincidir con actos religiosos que limitaban la música y la pólvora. Desde entonces, la Magdalena se vive con toda su energía festiva.
3. Castellón tiene “reinas” desde hace casi un siglo
La figura de la Reina de las Fiestas se instauró en 1945. Desde entonces, cada año se elige a la Reina y a su Corte de Honor, que representan a la ciudad en todos los actos oficiales.
4. La Magdalena tiene su propio “himno emocional”
La canción “Rotllo i Canya” es el tema no oficial pero más querido de la fiesta. Suena en peñas, desfiles y encuentros, y es imposible no tararearla después de un día de celebración.
5. El lunes de Magdalena es día de “recuperación”
Aunque no es festivo en toda España, en Castellón es tradición que el lunes se viva con un ritmo más lento. Muchos lo llaman, con humor, el “día de la resaca oficial”.
6. Las collas son el alma social de la fiesta
Más allá de los actos oficiales, las collas (grupos de amigos o asociaciones) montan casetas, organizan comidas, música y actividades. Son auténticos micro‑universos festivos que dan vida a cada barrio.
7. La feria es casi tan antigua como la fiesta
Los puestos, atracciones y tómbolas forman parte del paisaje magdalenero desde hace más de un siglo. Para muchas familias, la visita a la feria es un ritual tan importante como los actos tradicionales.
8. El color verde no es casual
El verde, omnipresente en cintas, cañas y decoración, simboliza la fertilidad del llano al que se trasladaron los primeros pobladores. Es el color identitario de la fiesta.
9. Hay un dulce típico que solo aparece en Magdalena
Los “fartons magdaleneros” y otros dulces de temporada se elaboran especialmente para estas fechas. Son parte del sabor propio de la fiesta.
10. La Magdalena es una fiesta que se escucha desde lejos
Entre mascletaes, charangas, bandas y peñas, el sonido es parte esencial de la experiencia. Muchos visitantes dicen que “la Magdalena se oye antes de llegar”.
Consejos prácticos para disfrutar las Fiestas de la Magdalena
1. Llega con tiempo a los actos grandes
El Pregó, el desfile de Gaiatas y la Cabalgata del Foc reúnen a muchísima gente. Llegar con antelación te permite elegir un buen punto, evitar agobios y disfrutar del ambiente previo, que también forma parte de la experiencia.
2. Muévete a pie siempre que puedas
Durante la Magdalena, el tráfico se complica y muchas calles están cortadas. Caminar es la forma más rápida y agradable de moverte entre actos, peñas y zonas festivas.
3. Lleva calzado cómodo
Entre romerías, desfiles, ferias y conciertos, vas a pasar muchas horas de pie.
4. Aprovecha los mesones y collas
Los mesones gastronómicos y las collas ofrecen comida típica, ambiente local y precios razonables.
5. Reserva alojamiento con mucha antelación
La ciudad se llena. Si planeas quedarte varios días, reservar con meses de margen es casi obligatorio para encontrar opciones buenas y cercanas al centro.
6. Hidrátate y protégente del sol
Aunque es marzo, los días pueden ser luminosos y largos. Entre caminatas, pólvora y actividad continua, es fácil deshidratarse sin darse cuenta.
7. Ten un plan alternativo para los días de más afluencia
Algunos actos pueden cambiar de horario por viento o lluvia, y otros se saturan. Tener un “plan B” te permite seguir disfrutando sin estrés.
8. Usa transporte público en los días clave
Los autobuses amplían horarios y rutas durante la Magdalena.
9. Lleva siempre algo de efectivo
Aunque muchos puestos aceptan tarjeta, las ferias, tómbolas y algunos mesones funcionan mejor con efectivo.
10. Déjate llevar por el ambiente
La Magdalena es una fiesta que se vive en la calle: música, charangas, peñas, gastronomía, encuentros espontáneos.
Las Fiestas de la Magdalena son mucho más que un programa de actos: son una forma de entender Castellón, su memoria y su manera luminosa de celebrar la vida. Entre romerías, luz, pólvora y calles que laten al unísono, la ciudad se reconoce en su origen y se proyecta hacia adelante con orgullo mediterráneo. Con esta guía, tienes lo esencial para vivirlas, comprenderlas y disfrutarlas como quien vuelve a casa por primera vez.
Y ahora que la fiesta queda bien contada, toca mirar a la ciudad que la sostiene. Castellón tiene rincones, historias y sabores que merecen su propia ruta. Esa guía llegará pronto.
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